Crítica ‘The Crowded Room’

Puntuación: 3 de 5.

Hay un plano en el séptimo episodio de The Crowded Room, la nueva serie de Apple TV+ producida y protagonizada por Tom Holland, que hace que merezca la pena el visionado de la serie; o, al menos, de ese capítulo. La serie sigue los interrogatorios que realiza la doctora en psicología Rya Goodwin al sospechoso de un intento de asesinato en el Rockefeller Center, Danny Sullivan —aquí conviene advertir que la serie está basada libremente en el libro Las mentes de Billy Milligan, que ya se intentó adaptar al cine infructuosamente en varias ocasiones, y que si se conoce la historia real muchos de los giros, incluso la propia serie, puede dejar de funcionar—. A través de estos encuentros, primero, se ahondará en la infancia y juventud del joven para, luego, poner en cuestión todo ese relato.

La serie, así, entra de lleno en el terreno de ese thriller que se aprovecha de las enfermedades mentales para construir narraciones más intrigantes y atractivas y, con ello, explorar cuestiones como la subjetividad o el punto de vista, desde Psicosis hasta Shutter Island. No obstante, pese a ello, sí hay cierta sensibilidad para con los enfermos (al fin y al cabo, va de eso la serie) y un voluntad semididáctica sobre el tema (controvertido, científicamente hablando) que tratan, los trastornos de personalidad múltiple, que se terminan plasmando en la trama (particularmente, en el último tramo y en la resolución) y en la construcción de personajes (la doctora Rya es la personificación de la empatía y el interés por el otro; Danny es la víctima de su situación). Es en ese proceso de revelado de las distintas capas de la historia, de comprensión de Danny, de su pasado y de su psicología, donde la serie se vuelve estimulante, pues hace de los mecanismos del thriller, género nihilista e individualista (casi) por excelencia, un vehículo perfecto para la construcción de empatía y relaciones humanas. Para el entendimiento social. Eso también consigue, por desgracia, que la primera mitad de la serie, que realmente es una introducción extendida, sea aburrida y pesada.

No en vano, The Crowded Room se siente dentro del gran saco de series de calidad estándar, extendidas de más (Dahmer), que empiezan tarde (Andor) y usan a grandes directores (europeos) para que el acabado sea «más cinematográfico» (The Last of Us): en el caso, Kornel Mundruczó (Jupiter’s Moon, Evolution), Mona Fastvold (El mundo que viene), Bradley Corbet (Vox Lux, La infancia de un líder) y Alan Taylor (Los Soprano, Mad Men, Juego de Tronos, Thor: Mundo Oscuro) logran salvar los muebles de un proyecto caótico (en determinado momento, antes de la entrada de Holland, Leonardo DiCaprio estuvo involucrado) y aportar ciertas ideas visuales que elevan la serie de su contexto.

No obstante, el gran protagonista de la serie es, con el permiso de Akiva Goldman y su equipo de guionistas, Tom Holland. El actor británico logra la que puede ser su mejor interpretación hasta la fecha, arriesgándose y poniendo su cuerpo al servicio del drama. Pese a la exhibición que hace (y la que podría haber hecho, pues este tipo de papeles se prestan al exceso exhibicionista, solo hace recordar la interpretación de James McCavoy en Múltiple), lo más interesante es el trabajo de contención, de canalización interior de las emociones y su expresión en a través de posturas, gestos y miradas. Quizá como último apunte, cabría destacar la secuencia de créditos. De apariencia pictórica, la secuencia resume (quizá en exceso) la serie a través de hermosas imágenes y transiciones de corte simbólico y expresionista, y donde la influencia del Psicosis de Hitchcock queda asentada y señalada como el inicio de este pequeño subgénero dentro del thriller.

Para terminar, el plano en cuestión es la entrada de Danny al granero. Un gran plano general donde el edificio de madera se ha convertido en un laberinto y en una prisión, una imagen heredera de las arquitecturas utópicas de inicios del XIX y, particularmente, de aquellos que pervirtieron sus valores idealistas —las cárceles de Piranesi son la influencia obvia—. No es un plano que no hayamos visto una decena de veces; en la misma Shutter Island, Martin Scorsese cita explicitamente a Piranesi. No es un plano extraordinario, pero sí es un plano que encapsula toda la serie; una imagen que permanece.


Título original: The Crowded Room Duración: 10 eps x 45 min País: Estados Unidos Idioma: Inglés Guion: Akiva Goldsman (creador), Todd Graff, Suzanne Heathcote, Gregory Lessans, Henrietta Ashworth, Jessica Ashworth, Cortney Norris Dirección: Kornél Mundruczó, Mona Fastvold, Brady Corbet, Alan Taylor Productores: Michael Schaefer, Kata Weber, Martin Salgo, Karen Radzikowski, Samara Levenstein, Akiva Goldsman, Suzanne Heathcote, Tom Holland, Alexandra Milchan, Arnon Milchan, Yariv Milchan, Kornél Mundruczó, Brady Corbet, Mna Fastvold, Melissa Gelernter Fotografía: William Rexer, Ksenia Sereda, Tim Norman Montaje: Christopher Rand, Kevin Birou, Dávid Jancsó, Edward Chin, Vanessa Procopio, Wadeh Arraf Música: Trevor Gureckis Intérpretes: Tom Holland, Amanda Seyfried, Sasha Lane, Will Chase, Lior Raz, Emmu Rossum, Matty Dume, Emma Larid, Jason Isaacs, Stephen Barrington

Sinopsis: Un thriller psicológico ambientado en Manhattan en el verano de 1979, cuando arrestan a un joven por un crimen espeluznante y una insólita investigadora debe resolver el misterio que se esconde tras él.


Apple TV+

Un comentario en “Crítica ‘The Crowded Room’

Deja un comentario