A menudo, el género de terror fundamenta sus historias en los temas tabú de una cultura. Desde las cosas que no se hablan —la pérdida y la culpa en Hereditary, las enfermedades de transmisión sexual en It Follows o la salud mental en Babadook (trauma reprimido), Smile (ansiedad y estrés postraumático) o Midsommar (depresión e integración social)— hasta la corrupción de lo moralmente más sagrado (la maternidad en La Semilla del Diablo o todo el subgénero de home invasion como violación del lugar seguro por excelencia), el horror tiende a reflexionar sobre lo prohibido y lo secreto. Más allá de la ambientación y los recursos de género de Háblame, hit del terror australiano auspiciado por A24, ésta se asienta, ya desde el título, sobre un tema tabú, lo que supone una declaración de intenciones respecto lo innombrable: la ópera prima de los hermanos Philippou cuenta la historia de Mia, una adolescente que es incapaz de hablar del suicidio de su madre.
Es la relación de Mia con su padre la que nos ayuda a entender su forma de gestionar la muerte de su madre; y es que la joven no tiene intención de hablar de ello ni de enfrentarse a la idea de haberla perdido. En su lugar, Mia opta por “huir” de distintas formas. En primer lugar, se muda con la familia de su mejor amiga, sintiendo que su padre y su casa se han vuelto muy “deprimentes”. Por otro lado, Mia empieza a salir con un grupo de adolescentes que tiene como principal divertimento el ser poseídos por espíritus durante unos segundos, a través de una mano maldita. Aquí resuena el segundo significado del título, pues es la fórmula necesaria para “dejar entrar” a los fantasmas.
En una clara referencia a las drogas, la atractiva premisa de Háblame da un giro de tuerca a la forma habitual de entender el cine de ouijas. En la línea escéptica y banalizante que empapa la juventud de hoy, las posesiones se nos muestran como un mero pasatiempo adrenalínico, rompiendo con la gravedad y el misticismo propios del subgénero. Los protagonistas de Háblame se dedican a burlarse de los efectos del ritual, grabar a los afectados para subirlo a las redes sociales e inventar sus propias normas para dicho juego macabro. Este planteamiento, que recuerda a títulos como Línea Mortal y su remake de 2017, Enganchados a la muerte, y estos comportamientos adolescentes que tanto resuenan con la juventud actual son los que logran que Háblame despida un halo de originalidad y frescura dentro del panorama del género.
De forma similar a la reciente La última noche en el Soho, la película termina de detonar en el momento en el que algo sale mal durante una de las posesiones. Evidentemente, el andar jugando con el más allá tenía que tener unas consecuencias. Al mismo tiempo, Mia descubre la posibilidad de comunicarse con su madre a través de la mano maldita, conduciéndola, a ella y a sus amigos/familia, por una senda de errores y peligro por continuar aferrándose al pasado. Dicho sea de paso, lo siniestro y macabro de Háblame se apoyan en que los experimentamos desde la perspectiva de Mia: la iluminación sombría en casa de su padre nos transmite de forma inconsciente esa mirada que tiene Mia sobre su progenitor; lo que vemos y oímos durante su primera posesión; o la brillante escena final. Es así como la película no se termina quedando en una premisa prometedora, sino que se ve relevada por un pulso narrativo dinámico y sólido que termina perpetrando una obra que funciona realmente bien, dejando, probablemente, una sensación de inquietud en muchos espectadores.
Título original: Talk to me Duración: 95 min País: Australia, Reino Unido, Estados Unidos Idioma: Inglés Dirección: Danny Philippou, Michael Philippou Guion: Danny Philippou, Bill Hinzman Productores: Kristina Ceyton, Samantha Jennings, Christopher Seeto, John Dummett, Noah Dummett, Sophie Green, Ari Harrison, Jeff Harrison, Phil Hunt, Stephen Kelliher, Daniel Negret, Miranda Otto, Danny Philippou, Michael Philippou, Dale Roberts, Compton Ross Fotografía: Aaron McLisky Montaje: Geoff Lamb Música: Cornel Wilczek Intérpretes: Sophie Wilde, Alexandra Jensen, Joe Bird, Miranda Otto, Zoe Terakes, Chris Alosio, Otis Dhanji, Ari McCarthy, Marcus Johnson, Alexandria Steffensen
Sinopsis: La solitaria adolescente Mia se engancha a la emoción de invocar espíritus utilizando una mano embalsamada, pero cuando se enfrenta a un alma que dice ser su madre muerta, desata una plaga de fuerzas sobrenaturales y se debate entre decidir en quién puede confiar: en los vivos o en los muertos.

Un comentario en “Crítica ‘Háblame’”