Uno, dos, tres, cuatro. Ahora. Esa es la frase que repiten una y otra vez las tres protagonistas cuando se preparan para cometer su atraco en el último tramo de la cinta. Las dos mujeres y el chaval son la madre biológica (Vera, interpretada por Lola Dueñas), la madre adoptiva (Cora, por Ana Torrent) y el niño robado (Egoz, por Manuel Egozkue). Sobre todo de noche es una película de atracos sin atracos, una película de fantasmas sin fantasmas, una película epistolar y cartográfica, una película de manos en plano detalle y rostros en plano medio, una road movie elíptica. Una película que es muchas; no en vano, el gran placer que proporciona Sobre todo de noche es la aventura de descubrirlas, recorrerlas y dejarse inundar por ellas y sus imágenes en, cómo no, 16 milímetros.
La (falsa) ópera prima de Víctor Iriarte, programador en el Festival de San Sebastián y revoltoso incansable, viene a sacudir un poco el panorama del cine español industrial. Presentada en una de los festivales paralelos de Venecia, la obra cuenta la historia —ante todo, el director se define como «contador de historias»— de una mujer que busca reencontrarse con su hijo, al que no ve desde que le fue robado en el tardofranquismo/primeros años de democracia; tras un primer contacto vía carta, hará que ésta se reencuentre con su hijo y con la madre adoptiva. Ese es el argumento contado grosso modo, pero quedaría lejos de la película, pues Iriarte apenas esboza un desarrollo para luego recortarlo, omitirlo, dar saltos y jugar con la estructura a placer y con inteligencia.
En ese desarrollo, Egoz sirve de puente entre las dos mujeres y entre los dos espacios (Portugal y San Sebastián). Las actrices dan vida con sutileza y maestría a estas dos mujeres tan llenas de amor, de bondad y de comprensión. Lo que podría haber sido un duelo interpretativo se convierte en algo mucho mayor que gracias a que ambas nunca se oponen —aunque sus personajes nunca estén destinados a oponerse, Iriarte evita de forma sistemática los grandes nudos dramáticos vía elipsis—, sino que dan pasos a otros sentimientos y otras interpretaciones, quizá más esquivas para la pantalla cinematográfica.
Con un espíritu muy Bande a pàrt, el cineasta vasco se aproxima a sus temas —la maternidad, la memoria histórica, el secuestro de bebés— con mucha libertad y, aunque el poso emocional sí remite los los mismo y lo hace con una gran carga poética, como la obra de Godard, termina hablando más del cine que de otra cosa. Su revisión de los géneros (cine negro, melodrama, cine político, road movie, cine intimista) y de las propias formas cinematográficas (la voz en off, la máscara circular del tramo intermedio, el montaje elíptico, los 16mm y sus texturas, el evocador sonido, la estructura capitular, imágenes que buscan justicia) hacen que en sus imágenes se puedan evocar los ecos tan dispares —quizá no— de Feuilliade a Almodóvar, pasando por el mencionado Godard, Chantal Akerman, F. W. Murnau o el mundo de León Siminiani. Y eso sin contar con las innumerables herencias literarias, musicales, geográficas…
Sobre todo de noche es una película terriblemente autoconsciente, algo quizá inevitable en el salto a la realización de un programador de festivales, una obra que sabe en todo momento a qué juega y no lo oculta jamás al espectador. El resultado debe ser leído más en clave lúdica que de pretenciosidad, si bien no son términos antitéticos. La cinta, pese a la apariencia obtusa de su dispositivo formal, es divertida y ligera, sin que ello comprometa la seriedad de los temas y las emociones abordados. Está hecha sin ánimo de demostrar nada —quizá a sí mismo— solo por el deseo —quizá la necesidad— de hacer la película, lo que le otorga una vivacidad impropia de las óperas primas del cine español reciente.
La película consta de cuatro capítulos; tres de escritura del pasado y uno de reescritura del futuro. El cuatro, más que un símbolo, es un compás, un tempo que intenta —aunque no siempre consigue— que la cinta no pierda la grasa del motor y la atención de un espectador acostumbrado al tres por tres. En el primero (Uno,…), oímos la historia de Vera; en el segundo (…dos…), la de Egoz y Cora; en el tercero (…tres…), gira en torno al atraco; y en el cuarto (…cuatro.), se liberan los fantasmas.
Ahora. El cine permanece.
Título original: Sobre todo de noche Duración: min País: España, Portugal, Francia Idioma: Español, portugués Dirección: Víctor Iriart Guion: Isa Campo, Andrea Queralt, Víctor Iriarte Productores: Isa Campo, Isaki Lacuesta, Tamara García, Katixa Silva, Valérie Delpierre, Pablo Iraola, Andrea Queralt Fotografía: Pablo Paloma Montaje: Ana Pfaff Música: SN Intérpretes: Lola Dueñas, Ana Torrent, Manuel Egozkue, María Vázquez.
Sinopsis: Cuando Vera era joven, no pudo hacerse cargo de su hijo y tuvo que darlo en adopción. Cuando Cora era joven, su médico le dijo que no podría tener hijos y que sólo adoptando podría formar una familia. Ambas comparten esa experiencia de haber sido madres de un niño llamado Egoz. Ahora, ambas mujeres se reencuentran en Portugal para repasar la historia de sus vidas y reescribir sus destinos.

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