Sitges 2021. Crónica #2

La jornada empezó muy fuerte y con mucho entusiasmo por ver Veneciafrenia. Álex de la Iglesia no decepcionó. Se trata de la primera de una serie de películas producidas por Pokeepsie Films con el apoyo de Amazon Studios y Sony Picture reunidas bajo el título The Fear Collection. Una película con un ritmo trepidante y elementos de slasher y giallo, aunque inclasificable debido a su personal hibridación. En una historia donde cinco jóvenes viajan a Venecia, la turismofobia se disfraza con trajes de carnaval y aterroriza al grupo de protagonistas. Impecable en los departamentos artísticos destacan los efectos de maquillaje, el vestuario, los créditos de inicio de David Guaita y la maravillosa interpretación de Goize Blanco.

A esto le siguió la película de Mamoru Hosoda (La chica que saltaba a través del tiempo, El niño y la bestia), Belle. Con el lado emocional siempre presente, desarrolla la historia de una chica que pasa desapercibida en el instituto y de pronto se hace famosa como cantante en un juego de realidad virtual. La presentación se hace algo lenta aunque la estupenda animación hace que merezca la pena. Sin embargo puede plantear un discurso algo ingenuo y problemático ya que parece restar importancia a los problemas de comunicación y romantiza la abnegación.

Continuando los dos capítulos de la serie de Historias para no dormir que se trataron en la crónica anterior encontramos las otras dos entregas. La broma sigue la estela de su antecesora y realiza una construcción interesante a través de una serie de giros de guión. Rodrigo Cortés además de en dirección figura en montaje guion producción y música y presenta la propuesta con más ironía como es habitual en la obra de su director. El doble de Rodrigo Sorogoyen plantea una revisión en la que se incluyen modelos relacionales de actualidad, como las relaciones abiertas o el poliamor centrando el interés en el tema de la confianza y la comunicación en la pareja. El espacio resulta fragmentado como la relación de los protagonistas y se aleja del estilo de las obras más conocidas del director El reino y Antidisturbios.

El momento final del día lo ocupó una sesión de cortometrajes donde hubo mucha presencia de niños actores como fue el caso de El sueño de los perros (Dídac Gimeno) o Carnívoro (Lander Castro), con un gran control del plano secuencia. También destacaron con mucha potencia varias obras en tono de comedia, Entreterrestres (Lucas Parra), Beans (Justen Mann) o Molaphone (Daniel Padró) que tiene un magnifico guión aunque choca un poco su presencia en el festival ya que a primera vista no tiene mucha relación con el género.

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