Sitges 2021. Crónica #3

El tercer día comenzó con el Auditori lleno de ganas de ver Lamb. La película de Valdimar Jóhannsson es una de esas obras recomendada para ir a ciegas, experiencia que tuve el placer de disfrutar. La construcción de la película es muy delicada y llena de sugerencias y aunque no sorprende, es capaz de mantener el interés constante. Presenta una narración pausada y que transmite mucha ternura sobre una pareja joven que comienza a criar un corderito recién nacido. A pesar de lo interesante que resulta la película no ha sido tan bien recibida como cabría esperar, probablemente porque el trailer desvela demasiado. Sabiendo el título, su premisa más básica, y que la distribuye A24, ya hay información más que suficiente. Id sin ver el trailer.

A continuación tuvo lugar una sesión de cortos de animación entre los que cabe destacar La siberia de los sueños (Eduardo López López), Lady Betty (Paul McGrath) sencilla pero divertida incluso en los créditos, Orogenèse (Damien Barthas, Lise Delacroix, Emma Gaillien, Pierre Legargeant, Roland van Hollebeke y Axel Vendrely) y Wayback (Carlos Salgado) ambas con un trabajo del concepto y de la propia animación excepcionales y Los días que (nunca) fueron (Kevin Iglesias y Pedro Rivero), un corto que derrocha cariño y sensibilidad y donde resuenan las dificultades y miedos de la pandemia.

A los cortometrajes le siguió la primera película de David Casademunt. Ademas de los grandes Inma Cuesta y Roberto Álamo, Asier Flores sorprende con una interpretación excepcional en El páramo, una película sobre la pérdida de los seres queridos y el dolor de ver como dejan de ser ellos mismos. Narrada desde el punto de vista del pequeño, aborda no solo los miedos externos, si no también los presentes dentro del propio hogar, donde se encuentra la difícil responsabilidad que tiene que afrontar el niño respecto al cuidado de su madre. Esta producción de Netflix y Rodar y rodar, destaca por construir un ambiente desolador y marcado por la soledad, donde el miedo se va apoderando de los personajes hasta caer en la oscuridad más profunda.

La última película del día fue una de esas que pueden causar pesadillas fácilmente. En la sección Midnight X-treme, The Sadness explotó el gore hasta lo más hondo. Con muchas escenas extremadamente incómodas y para espectadores con buen estómago, la obra narra como una pareja trata de encontrarse en medio de un brote pandémico que causa depravación y violencia extrema en los infectados. Los efectos están tremendamente logrados así como las escenas de acción y de horror que no acaban de ajustarse con una música que transmite una voluntad de trascendencia, una trascendencia que no se ve reflejada en el resto de elementos.

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