Por la trayectoria de este director se puede decir que ya es todo un experto en thrillers dramáticos que incluyen unas buenas dosis de acción. Así, al empezar su nueva miniserie podríamos pensar que estamos ante un nuevo éxito con un evolucionado Aron Piper como cabeza de cartel, pero se ha quedado a medio camino. La premisa de la que parte es buena y la historia que narra, prometedora, pero hay recursos de los que no han sabido aprovechar todo el potencial, como el elemento principal que además da título a la serie, el silencio.
El primer capítulo engancha –quizá sea el mejor planteado– y rápido te deja con ganas de más. ¿Qué llevó a Sergio Ciscar (Aron Piper) a cometer el asesinato de sus padres? ¿De verdad es un asesino o quizá él sea la víctima? No se sabe porqué Sergio no ha pronunciado palabra desde el crimen. Es este silencio el que podría haber tenido un largo recorrido y haber jugado un papel esencial; sin embargo, según avanza la trama parece que se olvida, pasando a un segundo plano. Aun así, en los momentos que se respeta, esta falta de palabras hace brillar los gestos, las miradas, la banda sonora y el diseño de sonido que acompaña esos tensos y enigmáticos momentos. Por eso al perderlos, se deja de lado también parte de toda esta emocionante atmósfera tan característica que crea al comienzo de la serie.
Cuando es puesto en libertad, no saben exactamente el nivel de peligro al que se exponen ni que se le pasa exactamente por la cabeza, por eso la psiquiatra que ha llevado su caso desde el principio, Ana, pide permiso para realizar un estudio que conlleva la observación del sujeto Sergio Ciscar las 24h del día a través de cámaras y seguimientos. Almudena Amor es la encargada de dar vida a este coprotagonista aunque la perspectiva desde la cual se enfoca la interpretación termina por «hacerse bola» y ralentizando la acción. Este recurso del gran hermano es algo más utilizado, sobre todo el clímax de la serie: un intenso final con unas imágenes confusas que son visualizadas a través de una cámara que está en sus “últimos momentos de vida”. Un interrogante cierre que deja un gran espacio a la especulación y a las diversas teorías de los espectadores.
Sergio comienza su nueva vida sin saber que es observado y es cuando entran en plano otros personajes y tramas secundarias como la de Marta y Eneko, que tienen una relación de pareja que se ve afectada por la puesta en libertad de Sergio. O un policía corrupto que trata de entorpecer la investigación. En algunos momentos, estas tramas no quedan bien integradas y acaban por molestar en vez de favorecer o aportar algo a la historia. Por otro lado, también está el pastor, encargado de guiar a Sergio en su reinserción. Formando todos ellos una combinación de personajes turbios con doble cara e intenciones que, desde el inicio, se entreve que algo no va bien en ellos siquiera —o sobre todo en Ana—. Y según avanzan los capítulos y se van desvelando secretos, finalmente llegas a la conclusión: cada loco con su tema.
Eso sí, a nivel técnico no hay nada que reprochar, sino destacar. Esos tonos fríos y la seriedad con la que son tratadas las composiciones generan una estética inmersiva. La capacidad de humanizar al asesino poniéndole literalmente en el foco. Tiene cosas buenas y al final cumple el cometido de una serie, querer saber que es lo que pasa al final, pero a nivel general el desarrollo deja un sabor agridulce. Se echa de menos la profundización en algunos factores, y de más, otros que no terminan de compactar con la narrativa, para poder decir que es una miniserie redonda.
Título original: El silencio Duración: 6 eps. x 40min País: España Idioma: Español Dirección: Gabe Ibáñez, Esteban Crespo, Aitor Gabilondo Guion: Aitor Gabilondo, Joan Barbero, Iñaki González, Anna Casado, Mónica Ovejero Productores: Aitor Gabilondo, Alea Media Fotografía: Octavio Arias, Curro Ferreira Montaje: Miguel Doblado, Guillermo Cobo, Sebastián González, Jorge Arrieta Música: Zacarías M. de la Riva Intérpretes: Aron Piper, Almudena Amor, Cristina Kovani, Manu Ríos, Ramiro Blas, Aitor Luna, Mikel Losada, Aria Bedmar.
Sinopsis: Sergio Ciscar es puesto en libertad 6 años después de haber asesinado a sus padres, cuando aún era menor de edad. Durante ese tiempo, Sergio no ha dicho una sola palabra ni ha colaborado con la justicia, por lo que tanto las motivaciones del crimen como sus actuales intenciones son un misterio. Ana Dussuel, una joven psiquiatra y su equipo serán los encargados de determinar su potencial peligro para la sociedad observándolo en secreto día y noche, como a un animal.
