Crítica ‘Notas sobre un verano’

Puntuación: 5 de 5.

Por casualidades del destino, la tercera película de Diego Llorente se ha estrenado el mismo día que la nueva de Ira Sachs. Ligadas para siempre. Ambas parten de un triángulo amoroso con un protagonista entre dos aguas y tienen ideas formales similares. Pero, mientras que Passages trata de hacer un retrato de un narcisista y del lado oscuro del deseo, Notas sobre un verano no juzga sobre a sus personajes y sus aspiraciones temáticas no son tan ambiciosas, pero mucho más profundas.

Marta es una joven asturiana que vive en Madrid. Trabaja dando clases de natación, mientras que entra en su último año de beca (800 euros) para la realización de la tesis doctoral. Se ha mudado hace poco con su novio, Leo, quien vive de lo suyo y está profundamente enamorado de ella. Llega el verano y Marta se vuelve a su tierra natal. Leo se queda, trabajando. Cuando llega a la casa de sus padres, los problemas de comunicación con su pareja empiezan a ser evidentes. Un día, Marta se acuesta con Pablo, un antiguo amor. Pablo, a diferencia de Marta, se quedó en Asturias, no terminó la carrera de Química y ahora trabaja en un fábrica.

Con estos mimbres y con Marta como claro vértice, Diego Llorente escribe un retrato que puede entenderse desde, y esta es una de las grandes virtudes de la cinta, muchos ángulos. Es un retrato generacional de una generación rota por la crisis, es un retrato del deseo, es un retrato de las dinámicas territoriales de España, es el retrato de la caída de los valores tradicionales que otorgaban estabilidad (familia, pareja monógama, trabajo), es el retrato de una sociedad líquida, es el retrato de un choque de culturas… es uno de los mejores retratos que se ha hecho de la juventud española. Quizá algo tenga que ver el contexto de producción: independiente y autoproducida, con la colaboración de instituciones autonómicas y locales (y la ECAM y algunos WIP) y sin pasar por el aro de las televisiones ni de los puntos del ICAA. Una rara avis que demuestra que otro cine, más allá de las dinámicas industriales es posible, un cine joven, descentralizado, de bajo presupuesto (¡ay, la inflación!) y grandes ideas.

Diego Llorente aborda sus temas desde la empatía más absoluta. Sin juzgar y con la compresión de quién ha estado o puede estar ahí. Como resultado estamos ante una obra construida desde los pequeños detalles, desde las miradas, desde la sensualidad, desde el paisaje cotidiano, desde la rutina y su ausencia, desde unos diálogos y unas imágenes que dan las pinceladas suficientes sobre su situación laboral, vital, sentimental, política y cultural y que amplían el lienzo hasta convertirlo en ese completísimo retrato generacional que antes mencionábamos. Desde unos personajes opacos (a excepción de Leo, cuyos deseos y objetivos son transparentes), aparentemente disociados del núcleo dramático de la cinta. Ni Marta ni Pablo, arrebatados por el deseo, el verano, el romanticismo y la nostalgia de su amor juvenil, parecen ser conscientes de las consecuencias, pero estas crecen, invisibles para el espectador, hasta que es demasiado tarde y las emociones ya son incontrolables. Pues, en el fondo, Notas sobre un verano es profundamente humana.

Gran parte de la culpa lo tienen Marta y su intérprete, la asturiana-desplazada -a-Madrid Katia Boraldo en su primer papel protagonista. Su personaje, contradictorio, lleno de deseo y de miedos, de nostalgia, de rabia y de impotencia; un personaje entre dos mares, entre dos mundos, entre dos culturas. Ella es, alegoría o no, la representación de una juventud que ya no lo es tanto, de unas generaciones que se están enfrentando a un mundo tan complejo como el deseo y tan sencillo como montar con tu pareja un mueble de Ikea.

Pero también es una obra construida desde el encuadre y el corte. Diego Llorente nos niega constantemente los rostros de sus personajes, al igual que nos niega la externalización del drama. Sitúa la cámara a sus espaldas mientras los sigue como si fuese lo hermanos Dardenne, los esconde tras paredes, puertas o espejos o, sencillamente, los deja fuera de campo. A veces, es el sonido el que nos impide conocer una conversación, a los personajes y sus intentos de comunicación. Será en los cortes donde vemos con más claridad su interior, sintetizando las emociones en la colisión de imágenes. No obstante, al mismo tiempo, el cineasta también rueda los cuerpos desde cerca, entregándose a sus intimidades, a sus miradas, a sus gestos en planos mantenidos.

Notas sobre un verano es una colección de viñetas sobre un romántico verano en la tierra familiar tras la ardua vida en la capital que esconden una narrativa deshuesada, inteligente y sugerente sobre la juventud actual, sus aspiraciones e infiernos. Diego Llorente, con un montaje arrollador y una puesta en escena precisa e impecable, se sitúa como uno de los cineastas a los que seguir con atención en los próximos años.


Título original: Notas sobre un verano Duración: 83 min País: España Idioma: Español Dirección: Diego Llorente Guion: Diego Llorente Productores: Diego Llorente, Rubén G. Revilla Fotografía: Adrián Hernández Montaje: Diego Llorente Intérpretes: Katia Boraldo, Antonio Araque, Álvaro Quintana, Rocío Suárez, Carmen Gloria García, Diego Ross, Cristian Cres, Ana Santos, Laura Montesinos, Carmen Calle.

Sinopsis: Marta, una profesora adjunta en la universidad, está a punto de irse a vivir con su novio Leo, pero antes decide pasar el mes de agosto en Gijón con su familia. Es allí donde se reencuentra con sus amigas de siempre y con Pablo, un antiguo amor con el que tendrá una recaída que trastocará todos sus planes de futuro. ¿Se quedará en Asturias y retomará su relación con Pablo? ¿O volverá a Madrid junto a Leo? El verano se acaba y Marta tendrá que decidir entre lo que le dice la cabeza y lo que le dicta el corazón.


Surtsey Films

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