Encerrar Las chicas están bien en un género es algo complicado. Sus fichas técnicas rezan drama pero la cinta se autodefine como película-ensayo. Película sobre el ensayo de una obra de teatro. Película de corte ensayístico. Película que se ensaya a sí misma en búsqueda de un tono y una forma. Las chicas están bien es todo eso, una película de varias capas de profundidad narrada con ligereza y sencillez que la convierte en una divertida, aunque atípica película veraniega.
Estampados de toile de Jouy separan cada jornada de la escapada de las cinco mujeres que preparan una obra de teatro mientras generan un vínculo de amistad. Itsaso Arana reúne a sus actrices en un espacio idílico, campestre e íntimo, pero también de reclusión burguesa, donde las reflexiones dialogadas y los amoríos veraniegos crean ese ambiente bucólico que poco tiene que ver con la vida pastoril, si no con una búsqueda de conexión, sólo posible alejada del ruido de la ciudad. Por la mañana, los cuentos de hadas les acompañan en esa semana de ensayos, por la tarde y la noche, las conversaciones al aire libre o antes de dormir sobre el amor y la muerte son las que acaparan el protagonismo.
Estas reflexiones fluyen intercaladas con la aparente frivolidad de una cinta envuelta en vestidos de época, guisantes, retiros estivales y ligues de verano. Esa naturalidad y conjunción entre ambos registros es justamente el gran valor de la cinta, que resuelve con sencillez ese roce de opuestos. Las ideas estéticas de la cinta fluyen en el imaginario de Jonás Trueba —con el que Arana ha trabajado no sólo como actriz sino también como guionista en La virgen de agosto—, especialmente en diálogo con Tenéis que venir a verla, donde la directora retoma las conversaciones, la naturalidad, e incluso la referencia literaria o esa forma de rodar cine tan familiar y entre amistades. No obstante, la actriz y directora navarra elabora una película completamente personal que destaca por darle una apariencia fresca a la experimentación constante. Probablemente sea en este ámbito donde encontremos las mayores virtudes de la obra, a caballo entre realidad y ficción, sembrando la duda de donde recae la responsabilidad de tal hazaña: en la improvisación y el montaje o la escritura del guion y la interpretación de las actrices. Itsaso Arana se alza con una voz propia, pudiendo haber realizado esta cinta sin Jonás —a pesar de las similitudes con su estilo y el hecho de producir la película— pero no sin Bárbara, Irene, Itziar y Helena sobre cuyas personalidades sustenta la obra.
A decir verdad, no sabía muy bien cómo abordar esta crítica y me parece importante confesarlo, porque la película habla en parte de eso, de decir lo que se te pasa por la cabeza sin miedo, de no esperar a que otra persona lo diga para ahorrarte el decirlo tú. En una cinta protagonizada en su gran mayoría por mujeres —y también en el apartado técnico—, resulta especialmente relevante que se hable de este sentimiento, que desvela también un modo de socializar en el que se educa a las mujeres. Las chicas están bien aborda esa socialización corrompida por los roles de género, donde es difícil opinar por miedo a hacer el ridículo, donde se espera que el hombre se declare o donde la maternidad es un pacto con la vida a sobrevivir para el cuidado. Puede quedar opacado por otros elementos pero la obra de Arana es, en esencia, una película contra la vergüenza femenina, contra el miedo a molestar o a no ser suficiente.
A través del retrato de sus actrices, la directora se retrata a sí misma revelando en la visión que tiene de ellas su propia mirada e inquietudes personales. Con una mirada amable, llena de admiración y respeto y atravesada por un feminismo vivido (y privilegiado), la ópera prima de Itsaso Arana aporta un lugar seguro, un espacio libre, de reflexión y juego, apoyado por una experimentación constante en forma y tono. Entre enaguas, verbenas y cuentos de princesas.
Título original: Las chicas están bien Duración: 85 min País: España Idioma: Español Dirección: Itsaso Arana Guion: Itsaso Arana Productores: Javier Lafuente, Jonás Trueba, Itsaso Arana Fotografía: Sara Gallego Montaje: Marta Velasco Intérpretes: Bárbara Lennie, Irene Escolar, Itziar Manero, Helena Ezquerro, Itsaso Arana, Gonzalo Herrero, Mercedes Unzeta, Julia León.
Sinopsis: Un cuento de verano sobre la convivencia entre cuatro actrices y una escritora que ensayan una obra de teatro en un antiguo molino, apartado del mundo. Es la historia de un hechizo. Con princesas, sapos, ríos, cartas y hasta un príncipe despistado. Durante esos días de ensayo, las chicas se irán conociendo y midiendo a través de los materiales que plantea la obra, y aportarán sus propias vivencias alrededor de los temas de sus personajes; el amor, la belleza, la orfandad, la fe, la amistad, la actuación, la muerte.

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