Daniel Calparsoro ya ha consolidado su propio estilo dentro de una amplia filmografía. Aunque su última producción —Todos los nombres de Dios, una angustiosa y asfixiante creación estrenada hace apenas unos meses tuvo una tímida acogida—, ha demostrado con creces a lo largo de su trayectoria que tiene gran mano para generar narrativas tensas e intensas de principio a fin; ahora vuelve para presentar un frenético thriller, una reinvención moderna del género clásico de la novela picaresca, un Rinconete y Cortadillo actual. En lugar de la Sevilla del siglo XVII, Calparsoro nos sitúa en la Marbella de la primera década de los años 2000, aunque se mueve hipnóticamente de un lugar a otro del globo, pasando por ciudades como Bruselas, Ginebra, Málaga o Hong Kong.
Hablando en primera persona, la voz en off del narrador nos acompañará a recorrer su propia historia. Comenzando por el final, nos relata paso a paso cómo llegó al momento presente, el año 2010. Arón Piper, presente en todas y cada una de las escenas de la película juega el papel principal y se encarga de dar vida a este personaje: Iván Marquez, un chico perspicaz de barrio que se busca la vida con una sinvergonzonería que resulta simpática pero que se terminará perdiendo y convirtiéndose en el personaje que él mismo se ha creado; algo que le acabará costando caro. Su historia forma parte de un pequeño fragmento de la historia de España, ayudando al espectador a entender el entresijo y funcionamiento de esta cara B: tráfico de influencias, blanqueo de capitales, recalificaciones de terreno, la burbuja inmobiliaria y su desplome…
El correo es una película de acción. Puro entretenimiento que no te deja despegar los ojos de la pantalla, y puedes verla sin profundizar en una doble lectura. Aunque a veces es difícil quedarse en la superficie y pasar por alto la ácida crítica social. Por un lado, están la corrupción y las cloacas del estado español. Para evidenciar esto aún más El correo recupera y se apoya en recursos gráficos, imágenes y vídeos de archivo —en los que se pueden reconocer figuras como Julián Muñoz, Jordi Pujol, José María Aznar o José Luis Rodríguez Zapatero— que intercala con el relato de ficción, inspirado en la corrupción real que acecha siempre en las sombras de este país. Por otro lado, desarrola una dura crítica a la nueva moda de la sociedad actual, la cultura del consumo rápido. De cuerpos, de alcohol, de droga. El vivir la inmediatez sin paciencia ni control. Dinero fácil. La moda del carpe diem sin ningún propósito vital, sin previsión de futuro. La desaprobación de la humildad, los valores, la educación del esfuerzo y del trabajo duro, pero evidenciando finalmente su razón.
Una trabajada y pulcra técnica acompaña la velocidad, la exaltación que no deja al espectador apenas pensar, distraerse o divagar. La luz, el montaje, todo te lleva a abstraerte en la espiral de vicios y adrenalina que conduce al protagonista a un irremediable agujero negro. Lujo, drogas, alcohol, mujeres, dinero y desfase, es la línea que guía esta alocada trama. Eso sí, a pesar de la explicitud de las imágenes, de la dureza de algunos de los temas expuestos, no se deja caer en el drama ni peca en ningún momento de victimista. Centra todos sus esfuerzos en la acción, tratando de no levantar el pie del acelerador en ningún momento.
Título original: El correo Duración: 101 min País: España Idioma: Español Dirección: Daniel Calparsoro Guion: Patxi Amezcua, Alejo Flah Productores: Emma Lustres, Borja Pena, André Logie, Gaëtan David Fotografía: Tommie Ferreras Montaje: Antonio Frutos Música: Carlos Jean Intérpretes: Aron Piper, María Pedraza, Luis Tosar, Luis Zahera, Laura Sepul, Nourdin Batan, José Manuel Poga.
Sinopsis: Iván es un ambicioso chaval de Vallecas al que su barrio le queda pequeño. Desde su puesto de aparcacoches en un lujoso club de golf de la capital, pronto dará su primer gran paso: convertirse en correo belga para una organización internacional dedicada al blanqueo de dinero. Iván empezará a transportar maletines rumbo a Bruselas y Ginebra. Pero Iván no puede dejar de mirar hacia lo más alto y esto tendrá consecuencias para él.
