Woman of the photographs

Ficha técnica:

Título original:

写真の女

Shashin no onna

Director: Takeshi Kushida

Duración: 89 min

País: Japón

Idioma: Japonés

Intérpretes: Itsuki Otaki,

Hideki Nagai, Toshiaki

Inomata, Toki Koinuma.

#ConUnPack Distrbución

Sinopsis: Kai, que regenta una tienda de fotografía bastante especial, descubre el placer de amar a una mujer. Kyoko es hermosa y una modelo con una enorme cicatriz en su cuerpo. Está confundida sobre su propia identidad y autoestima. Kai la ayuda con la percepción de sí misma gracias a sus habilidades de retoque fotográfico.

Crítica:

En la era de la imagen, la performatividad de la identidad es casi inevitable, ante lo que surge la pregunta ¿dónde reside el verdadero yo? En su primer largometraje, Takeshi Kushida explora la influencia de las redes sociales en la autoestima y el autoconcepto. Entre el cine de autor, la fantasía, el body horror, el documental de naturaleza y el drama romántico, se elabora una peculiar reflexión sobre la problemática de la superficialidad y la falsedad de la imagen, donde el amor propio se alimenta de la visión que tiene el entorno sobre el individuo.

Kai es un hombre reservado que no sabe relacionarse. La sinopsis oficial lo define como un misógino, aunque su representación no es la habitual. Su rechazo no está relacionado con la violencia, si no con el distanciamiento y el miedo que parece sufrir hacia el género femenino. Aficionado de la entomología, su mente ha generado una asociación entre la mujer y la mantis religiosa hembra. Kai es un reflejo de la sociedad japonesa, con una gran división entre hombres y mujeres, no solo por los roles impuestos, sino por la distancia que se establece en sus relaciones y en la comunicación. Hombres que no saben cómo hablar con las mujeres y que tienen miedo de la relación con ellas. Mujeres a las que se las ha enseñado a cuidar su imagen para conseguir un hombre con el que casarse. El encuentro entre el protagonista y la mujer «de las fotografías» resulta peculiar e inquietante: Kai mira a la mujer como si fuera un espécimen peligroso, pero al mismo tiempo bajo una mirada masculina (donde resulta razonable que una mujer haga yoga a un bosque calzando tacones de aguja). Sin embargo, el encuentro resulta profético de un romance salvífico y liberador entre Kai y Kyoko, destinados a ayudarse mutuamente.

Las redes sociales como elemento central para definir a la protagonista femenina sirven para hablar de la relación del ser humano con las imágenes y la necesidad de conexión. Kyoko es una antigua bailarina convertida en influencer que está perdiendo seguidores. Al conocer a Kai, encuentra una oportunidad para editar sus fotos, borrando una gran herida bajo su clavícula. La mujer se ve en la necesidad de modificar su imagen, ya que, en la creación de una versión idealizada e irreal de sí misma, ve la única salida para continuar generando engagement con sus seguidores. A los dos protagonistas, se suman dos secundarios con una peculiar relación con las imágenes, el propietario de una funeraria que necesita editar imágenes de los difuntos, y una clienta obsesionada con retocarse digitalmente. Ambos marcados por la soledad, al igual que los protagonistas, muestran la necesidad de conexión del ser humano. Kyoko y Kai encuentran esa conexión el uno en el otro —casi espiritual, ya que el diálogo resulta inexistente— y se muestran como un reflejo de la pareja y el matrimonio japonés, basado en la aceptación, pero marcado por la falta de comunicación. A través de la mujer que frecuenta el estudio de fotografía, Kyoko se da cuenta de lo dañino de esconderse tras la mentira de la imagen, y decide mostrarse tal y como es, abrazando su verdadero ser. Ante ello sus seguidores responden con una fantástica acogida, lo que alimenta una vez más su obsesión por la aprobación externa, a la que necesita seguir aferrándose. 

Con Woman of the Photographs nos encontramos ante una propuesta híbrida, un drama romántico entremezclado con el experimental que produce cierto desconcierto. La película en un principio parece seguir las características del cine japonés actual (o por lo menos del que suele llegar a salas españolas), tranquilidad, costumbrismo, diálogos pausados y sonido de cigarras de fondo. Sin embargo, pronto se torna una historia que bucea entre el drama romántico y el terror y donde el carácter costumbrista de la parte narrativa no acaba de casar con el tratamiento de autor y el uso expresivo del sonido (grabado todo ello fuera del set, incluidos los diálogos, haciendo que el resultado sea menos profesional de lo esperado). Si bien hay que reconocer que el resultado de la cinta es admirable para haber sido rodada en diez días y su condición de cine amateur, en ocasiones se puede sentir descuidada y precipitada. El resultado es una propuesta inconsistente y poco sutil, pero con ideas interesantes y arriesgadas y un tratamiento que logra generar una sensación de extrañamiento que refleja de una forma original la confusión y la relación que tenemos con la imágenes.

#ConUnPack Distribución

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