Sitges 2023 (II)

ROBOT DREAMS (Pablo Berger) – Oficial Fantàstic Competición Anima´t

Pablo Berger se estrena en la animación con Robot Dreams, una película que habla sobre la amistad, el aprendizaje y el paso del tiempo en las relaciones. La película comienza presentándonos a un perro que se siente solo y construye un robot con el que inicia una amistad inseparable. Es así como ambos descubren el mundo por primera vez gracias a haberse conocido: el robot acaba de “nacer”; el perro, que llevaba una temporada solo y aburrido, comienza a ver la vida con otros ojos. En su primer acto, la historia reflexiona sobre cómo encontrar a alguien es igual a conocer la vida como si fuera nueva. 

El idilio termina cuando, tras quedar el robot oxidado y paralizado en una playa inaccesible, ambos se ven separados hasta la próxima apertura de la playa al año siguiente. En una película de sentimiento inocente, en la que no hay un solo diálogo y todo es contado con imágenes, Berger expresa una amarga verdad: a veces las amistades, sin quererlo ninguna de las partes, se distancian por largos períodos de tiempo, y corren el riesgo de oxidarse. Se nota que la animación de Robot Dreams está hecha con mucho amor y dedicación, pues las dos horas de película están plagadas de pequeños detalles e ideas inventivas llenas de dulzura para los amantes del formato animado. Aunque encierra una verdad amarga, la historia, basada en la novela gráfica de Sara Baron, termina con una mirada optimista y de alto contenido emotivo.

SLEEP (Jason Yu) – Oficial Fantàstic Competición

El surcoreano Jason Yu pretende seguir la estela de Burning y Parásitos, con una película que puede funcionar bien en las taquillas occidentales, después de un rotundo éxito en Corea del Sur. Aunque catalogada como película de terror, la historia de Sleep tiene más que ver con el suspense, incluyendo también elementos de comedia negra. Este thriller está dividido en 3 capítulos diferenciados entre sí. El primero establece una base inmejorable para una película de suspense: ritmo y giros rápidos, tensión creciente e imágenes inquietantes; introduciéndonos en la historia de un sonámbulo que presenta un peligro para sí mismo, su mujer y su hijo recién nacido, actuando de forma grotesca durante sus ataques de sonambulismo. 

Construyendo una primera parte que te mantiene en vilo desde el principio, Jason Yu opta por girar, en su segunda parte, hacia una trama donde la mujer se sugestiona, y empieza a creer que su marido está siendo poseído por un fantasma. Finalmente, la película culmina en un tercer acto por todo lo alto al estilo de Parásitos que estropea ligeramente lo que veníamos viendo desde el principio. De alguna forma, lo que hace bien la primera parte de la película: construir el suspense en base a una progresión en los ataques de sonambulismo del marido, no se da en la segunda parte, en la que se muestra de forma elíptica a una mujer que pasa de la duda a estar segura de sus delirios, sin llegar a ver la transición.

THE LAST ASHES (Loïc Tanson) – Noves Visions

Loïc Tanson firma un western ambientado en el Luxemburgo del 1854 con su ópera prima: The Last Ashes. La película comienza con un primer acto donde se nos muestra un Luxemburgo plagado de hambre y pobreza. Atendemos a una comunidad que se sostiene en base a un sistema patriarcal estricto en el que la debilidad no tiene cabida y cada uno tiene que conocer su puesto; para desgracia de la protagonista que, aunque diga ser fuerte, su destino, según el líder de la comunidad, es procrear hijos sanos. Con esta introducción, Tanson muestra un momento histórico crudo y áspero a través de una imagen en blanco y negro y en 4:3, terminando con un duro castigo para la protagonista y su mejor amigo, debido a un intento de escapar de la comunidad. 

Tras una elipsis de 15 años, cambiando la película a un formato apaisado y una imagen en color, se nos muestra que la modernidad ha llegado a un Luxemburgo recuperado. Sin embargo, la comunidad sigue atada a sus creencias sectarias y patriarcales. La protagonista sobrevivió al castigo, es una fugitiva y ahora busca venganza en el líder de la comunidad. Se da así una trama de venganza donde existe una reflexión subtextual acerca de una mujer enfrentada al patriarcado en todas sus facetas: el patriarca que se niega a cambiar un régimen, el hijo violento y bruto que no está a la altura de su padre y el amigo débil y maltratado por los “hombres fuertes”, que a fin de cuentas formaba parte del patriarcado. La protagonista, por su parte, llega como destructora de aquel reducto de un sistema que se niega a evolucionar, y se convierte en el destino inevitable del mismo: la muerte de los tres personajes está llena de simbolismo.

PROPRIEDADE (Daniel Bandeira) – Órbita

Esta película brasileña pone el foco en el sentimiento de miedo generalizado en las clases altas, respecto a una revolución violenta de las clases desfavorecidas, como hace poco hacía la mexicana Nuevo Orden de Michel Franco. Propriedade está a medio camino entre el drama social y un survival, con una trama consistente en una mujer atrapada en un coche blindado, al que intentan acceder el grupo de empleados de la finca donde vive, tras haber atacado a su marido.

Propriedade lo hace bien a la hora de mostrar la profunda problemática del país sudamericano, sumido en las desigualdades, la violencia y el resentimiento; al optar por mantener abiertas ambas perspectivas: la de la mujer de clase alta que trata de sobrevivir y la de grupo de personas desfavorecidas que explotan en violencia. A la hora de crear tensión, siendo el tipo de película de premisa no demasiado dinámica, la película trastabilla ligeramente, cayendo en ocasiones en un estatismo narrativo. Funciona cuando el punto de vista es del grupo que intenta entrar en el coche, pero se ralentiza cuando pasamos al de la mujer; al contrario de otras películas similares que sí hacen funcionar la premisa, como Buried o 127 horas.

OMEN (Baloji) – Oficial Fantàstic Competición

La belga Omen reflexiona sobre la modernidad y la tradición en conflicto dentro de la cultura congoleña desde una perspectiva conciliadora, a través de una fotografía hechizante, los colores saturados y los miedos y los prejuicios de la sociedad de este país centroafricano. Omen habla de como Koffi, nacido en el Congo, vuelve a su país de origen tras 15 años viviendo en Bélgica junto a su pareja, una mujer blanca con la que va a tener un bebé. Su familia del Congo, muy tradicional, terminará pensando que Koffi es un brujo cargado de malos augurios, debido a su estancia en ese país lejano. Omen brilla una puesta en escena algo extravagante, en particular en su apartado fotográfico, mostrando un Congo a veces colorido, a veces fantasmagórico.

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