Ken Loach tiene el honor de cerrar la competición de esta primera Sección Oficial, controvertida y polémica, por todo lo alto y reconectando con el sentido más primigenio del festival y su público. A su lado, aunque ya fuera de concurso, El maestro que prometió el mar, otro desgarro emocional a golpe de memoria histórica para olvidar músicas y bestias. Por otro lado, tuvo lugar la proyección de los cortometrajes a competición en dos sesiones (algo triste, eso sí, que no se haya podido hacer, como en ediciones anteriores, previos a los largometrajes) que vienen a recordar el muy buen nivel de forma que suele haber en el formato pequeño. Por último, recuperamos la restauración de L’Amour Fou de Jacques Rivette y Negu Hurbilak, proyecto de fin de curso convertido en ópera prima del Colectivo Negu.
El viejo roble (Ken Loach) – Sección Oficial
Ken Loach, veterano del cine social y de las calles otoñales de Valladolid, reincide en la exposición de las miserias que asolan Reino Unido y, vía sinécdoque, a Europa. En Durham, una zona que floreció con la minería, ahora es un lugar solo poblado por fantasmas. T. J. regenta el último pub, The Old Oak, y ayuda a los inmigrantes sirios que llegan a la zona en contra de los deseos de los parroquianos que, puestos al borde del precipicio por la pérdida de los trabajos y las viviendas, harán lo posible por ‘tomar una pinta en paz. Como siempre…’.
Puede que no sea la película mejor construida, dramática y formalmente, de los últimos años de la filmografía de Ken Loach. Puede. No obstante, su juego con los espacios, su austeridad formal, su inteligencia política, su abandono a la fantasía sorkiana (ese idealismo emancipador que choca y traiciona, o madura, su militancia en el realismo y que nos enseña cómo deberían ser las cosas) y su reflexión sobre la imagen hacen de El viejo roble una vuelta de tuerca más sobre lo planteado en Yo, Daniel Blake y mejorado en Sorry we missed you; ahora, con una apuesta por la esperanza como corazón del progreso que lo emparenta con Moretti. Su cine es un detector de cínicos, conservadores disfrazados de revolucionarios y banalizadores del mal. Jorge Sánchez
El maestro que prometió el mar (Patricia Font) – Sección Oficial (Fuera de concurso)
El maestro que prometió el mar adapta la novela de Francesc Escribano, que trata sobre el caso real de Antoni Benaiges, un profesor de origen catalán que fue destinado a Bañuelos de Bureba, un pueblo de Burgos, poco antes de la guerra civil. En dicha escuela, puso en práctica un innovador método pedagógico, siendo Benaiges un maestro apasionado e idealista. Sin embargo, este tuvo un final funesto, debido a su ideología y métodos subversivos. Imposible no acordarse de La lengua de las mariposas.
La película de Patricia Font (directora) y Albert Val (guionista) es una historia emocionante, emotiva y que está bien contada. En ella, el pasado se une con el futuro, en una trama acerca de un hallazgo de una fosa común en la actualidad y otra con la historia del profesor. La película comienza cuando Ariadna descubre que los restos de su bisabuelo han aparecido en una fosa común en Burgos. A través de un anciano que fue compañero de escuela de su bisabuelo, conoceremos la historia del maestro de ambos: Benaiges. Es interesante como la temática de la historia se complementa perfectamente con la narrativa utilizada, al ser esta herida un pasado común de muchas familias: un trauma que comparte mucha gente, y es así como se conectan las vidas de estos dos personajes de la actualidad. Al contrario de otras muchas películas en las que el alternar una historia entre una línea del pasado y otra del futuro parece una decisión accesoria, en El maestro que prometió el mar cobra todo el sentido.
Sin llegar a ser descarada, esta es una película que apela directamente a los sentimientos de la audiencia. Habrá quien la pueda criticar de complaciente, o de mostrar una realidad desde los blancos y los negros. Sin embargo, en un Seminci plagado de cine sesudo y de autor, se agradecen títulos como estos que plantean una inmersión emocional y emotiva con la historia. En definitiva, aunque sea una película que pueda agradar a algunos, no se puede negar que es efectiva. Estamos ante el tipo de historia que emociona al gran público.
Destaca también un reparto muy bien elegido y trabajado, resaltando especialmente Enric Auquer en el papel de profesor. Sin duda alguna, el actor calza perfectamente en este personaje dulce, comprometido e idealista. El maestro que prometió el mar retrata una temática de la que no se ha hablado lo suficiente, y que no debe caer en el silencio. Tal y como retrata la película al final de la misma, todavía quedan muchas fosas comunes sin abrir, y son miles de familias las que comparten este pasado trágico de la historia nacional. Carlos Cousillas
Negu Hurbilak (Colectivo Negu) – Punto de encuentro
Puede que baste con una sola idea para que una película sea interesante. En el caso de Negu Hurbilak, primer largometraje del colectivo Negu, es el manejo del tiempo. La historia es mínima: una etarra se esconde en lo alto de los Pirineos mientras espera la oportunidad de pasar a Francia. Es, por tanto, una película sobre la espera y, por ello, solo es lógico que, parafraseando a Chantal Akerman, obliguen al espectador a ser consciente del tiempo pasando frente a sus ojos. Los largos planos secuencia, los personajes callados y quietos y una no-trama que avanza con esfuerzo ejemplifican en las carnes de los espectadores la agonía de los ejemplos muertos. Más allá de eso, no hay nada (o quién escribe no ha sabido verlo). Solo fetichismo por, cómo no, los 16mm; una interpretación decente de una gran actriz; bellos paisajes y animales; y un epílogo que entra, eso sí, entre las mejores secuencias que más miedo genuino dan del año, pero que tampoco termina de encajar (vía antropológica, sí, pero es una unión débil). Con todo, es un debut, un ejercicio de estilo, que se aleja lo suficiente del resto de óperas primas estudiantiles estrenadas en los últimos años en España. Jorge Sánchez
L’amour fou (Jacques Rivette, 1968) – Memoria y Utopía
Ensayo de la más grande (13 horas), más ambiciosa, más radical, más intertextual, más Out 1, L’Amour Fou sigue a un matrimonio (un director teatral y una actriz) que empieza a desmoronarse con motivo de una accidentada actualización de Andrómaca. A lo largo de 4 horas y 15 minutos, Jacques Rivette desbroza los límites entre cine y teatro, cine y vida, vida y teatro, realidad y cine, realidad y locura, locura y representación, representación y realidad, amor y deseo o amor y matrimonio, en una película que (se) desborda y crece con fuerza centrípeta Una obra que no acaba nunca. Por ello, celebramos la nueva restauración y su distribución por Atalante Films. Jorge Sánchez
Crocodile (Dawid Bodzak) – Sección Oficial Cortometrajes
Este cortometraje polaco escrito y dirigido por Dawid Bodzak hace uso de una serie de herramientas formales y estéticas que permitirían denominarlo como neo-giallo. Son elementos habituales en el tipo de historia que cuenta, pero no dejan de ser efectivos al mismo tiempo: cámara al hombro, montaje rápido y entrecortado y luces rojas que inundan los espacios que retratan la violencia en varias de sus diferentes formas.
Krokodyle habla sobre la frustración y la violencia reprimida masculina, así como los deseos subconscientes que subyacen bajo la piel de un personaje trastornado. Por un lado, el corto retrata una relación romántica tóxica por parte del protagonista, que trata de imponerse a su pareja continuamente. Por otro lado, atendemos a la relación de inferioridad y servidumbre que mantiene con un músico al que admira.
El cortometraje acierta a la hora de evitar ser demasiado explicativo, siendo bastante evidente por el tono del mismo que el asesino enmascarado y el protagonista son la misma persona. Es de esta forma como este personaje libera su frustración reprimida, viniendo a representar su parte oscura liberada en momentos de fuga. Carlos Cousillas
27 (Flóra Anna Buda) – Sección Oficial Cortometrajes
Seminci trae el cortometraje de animación ganador de la Palma de Oro de Cannes, escrito y dirigido por Flóra Anna Buda. Haciendo gala de una animación exquisita, que resulta muy expresiva pese a su sencillez, 27 trata la historia de una joven de esa edad, tras haber tenido que volver a casa de sus padres, y que se libera de las frustraciones a partir de la ensoñación y las drogas.
Siendo un corto de corte lisérgico y alucinado, la historia comienza con una fantasía sexual de la chica protagonista, tras la que descubrimos que su realidad es muy distinta: vive con sus padres y su hermano pequeño y carece de cualquier intimidad ni quehacer. Poco después, sale de fiesta con un amigo y termina teniendo un accidente que conecta con la fantasía del principio. Sin duda alguna, 27 es una parada obligada para todos los fanáticos de la animación. Carlos Cousillas
Lemon tree (Rachel Walden) – Sección Oficial Cortometrajes
Escrito y dirigido por Rachel Walden, Lemon tree es un retrato de un padre y un hijo, suponiendo este primero un modelo nefasto para el segundo. El cortometraje cuenta algo así como un viaje de iniciación, un momento padre e hijo en forma de road movie por la América profunda. Es interesante como Walden retrata los intentos de un padre irresponsable y macarra por impresionar a su hijo, y la forma en que el pequeño observa todo: como roba un conejo a un mago para regalárselo, como liga con toda mujer que encuentra, como decide dejarle al volante mientras duerme…
Lemon tree relata el momento de pérdida de la inocencia del niño, representado en la figura del conejo que roba el padre, intentando conseguir un momento “mágico” (sin éxito) para su hijo durante su viaje. Evidentemente, el conejo termina muerto, como la infancia de este niño dulce que probablemente acabe siguiendo el ejemplo de su padre. Carlos Cousillas
Nada de todo esto (Francisco Cantón, Patricio Martínez) – Sección Oficial Cortometrajes
Probablemente sea este corto argentino dirigido por Francisco Cantón y Patricio Martínez el mejor de toda la oferta que contiene esta edición del festival. Basada en el relato de Samanta Schweblin, retrata la relación de una madre y una hija. El corto comienza con ambas conduciendo por los suburbios ricos de la ciudad, estando la madre, enferma mental, obsesionada con el nivel de vida de las clases adineradas, lamentándose por no poder tener lo que esas familias tienen.
De forma paralela a Lemon Tree, es también la hija la que tiene que hacerse responsable de su madre. Tras destrozar el jardín de uno de los chalets, ambas entran a la casa de la burguesa afectada. Es así como la madre comienza a fantasear y fascinarse con esa casa y todas esas cosas que nunca podrá tener. De ritmo vertiginoso y retrato brillante de comportamientos, esta es una historia visceral y absorbente, retrato de las bajezas humanas. Carlos Cousillas
