Cyrano

Ficha técnica:

Título original:

Cyrano

Director: Joe Wright

Duración: 123 min

País: Reino Unido

Idioma: Inglés

Intérpretes: Peter Dinklage,

Haley Bennett, Kelvin

Harrison Jr., Ben

Mendelsohn, Bashir,

Salahuddin, Scott Folan,

Monica Dolan, Joshua

James.

Universal Pictures España

Sinopsis: Adelantado a su tiempo, Cyrano de Bergerac deslumbra en cualquier enfrentamiento tanto con su afilado ingenio verbal como con su punzante espada en un duelo. Pero, convencido de que su apariencia lo hace indigno del amor de su gran amiga, la brillante Roxanne, Cyrano no se decide a declararle sus sentimientos, hasta que ella se enamora a primera vista de Christian de Neuvilette.

Crítica:

Cyrano es un relato universal. Un relato de deseo y de amor truncado, de inseguridades y de perfección, de incomunicación y de teatro. Basada en la obra musical homónima de Erica Schmidt (que también guioniza la película), adapta el drama en cinco actos de Edmond Rostand sobre el pintoresco personaje de Cyrano de Bergerac. Una obra de gran peso en Francia, al ser la más representada, y que, sin embargo, logra que sustituir la gran nariz del personaje original por el enanismo resulte un detalle sin importancia.

Cyrano trata de las inseguridades limitantes, que impiden actuar y empujan a esconderse en uno mismo. A pesar de ser absolutamente maestro en el uso de la espada y —lo que es más importante— de la pluma, Cyrano duda que Roxanne pueda sentir algo por un hombre como él. Peter Dinklage brilla en la interpretación de este hombre que se empequeñece ante el miedo al rechazo, ante el que cualquiera puede sentirse reflejado. Esta cuestión resuena con especial importancia en la actualidad, en un mundo ligado al frenesí digital, donde priman las (efímeras) imágenes que venden la perfección. Roxanne queda atrapada por la imagen de Christian de Neuvilette pero de quien se enamora es de Cyrano, escondido en las cartas que hace llegar a su amada bajo el nombre de Christian. La cinta desarrolla ese sentimiento de no sentirse suficiente o digno del amor, admiración o reconocimiento de otra persona e invita a mirar más allá de la portada, a no dejarnos llevar por la primacía de la imagen.

Sin embargo, una cuestión que destaca por encima del resto es el amor que prioriza la felicidad de la persona amada por encima de la propia, pensando que los verdaderos deseos de Roxanne son estar con Neuvilette, decide echarse un lado honrando su decisión. Esta visión del amor como un sacrificio entronca con el origen romántico de la historia real de Cyrano de Bergerac, una figura —envuelta en la leyenda—  similar a la de Lord Byron, y, así, Joe Wright construye una apología contundente del Romanticismo.

La figura de Roxanne es el centro de la historia. No solo por ser interés amoroso de los dos personajes masculinos, sino porque la cinta se construye alrededor de sus deseos y decisiones —entre las que destaca su negación hacia la desagradable insistencia de De Guiche. Roxanne posee voz propia. Quiere tener, a través del amor romántico, poder sobre su propio destino. Y lo consigue. Joe Wright continúa reivindicando el romance como un espacio feminista, heredero de las grandes escritoras decimonónicas, donde el deseo es la forma más pura de poder. Y, en ese poder, destaca el derecho a errar y equivocarse, el derecho a la imperfección, como el que gozan sus compañeros masculinos.

Joe Wright muestra un gran cuidado en la puesta en escena como hemos visto en títulos anteriores (Orgullo y Prejuicio, Anna Karenina, La hora más oscura), incluyendo ahora la cuestión musical y el uso de unas coreografías situadas entre la lucha y el baile. El mimo que imprime en el apartado visual queda  patente y vuelve a demostrar que es uno de los cineastas más estetas de la actualidad. Sin embargo, algunos elementos difieren en la unidad de la película. La secuencia en la que varios soldados cantan a sus seres queridos resulta especialmente discordante al tratarse de la pieza musical más larga de toda la película sin tener una gran carga dramática —y aún así, se trata de una escena fascinante, particularmente en relación con el final de la cinta. En ese sentido, las canciones no parecen aprovechar todas sus posibilidades, sin ser especialmente memorables; si bien todas destacan en el apartado visual, bebiendo de una estética de videoclip (“Every letter”), del teatro (“When I Was Born”) o del imaginario visual propio de Wright (“Overcome”).

Cyrano es una película entretenida y con una sorprendente presencia del humor, particularmente en su primera parte. Wright acierta en una adaptación que demuestra la universalidad de su relato, al hacer que resuene con problemas de la actualidad, como las inseguridades y el deseo femenino. Pero por encima de todo destaca la interpretación de un vulnerable Peter Dinklage y un apartado visual arrebatador.

Universal Pictures España

2 comentarios en “Cyrano

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