Festival de San Sebastián 2022 (V)

Día importante en San Sebastián. El martes marcaba el ecuador del festival y la organización ha programado varios títulos importantes para el día, comenzando con el segundo largometraje de Pilar Palomero, gran triunfadora de la añada de 2020. Completan la jornada La emperatriz rebelde, Carta a mi madre para mi hijo de Carla Simón y Crímenes del Futuro, la nueva película de David Cronenberg quién recibirá este miércoles el Premio Donostia por su extensa carrera.

Hyakka (Genki Kawamura) – Sección Oficial

Productor veterano —entre títulos en los que ha participado salen varios de Makoto Shinkai y alguno de Mamoru Hosoda, por ejemplo—, Genki Kawamura se lanza a la escritura y realización con un pequeño drama (en cuanto número de personajes y localizaciones, no tanto en su impacto) sobre la memoria y la identidad. Abre la película un largo plano secuencia (no son pocos los tramos de la cinta donde el realizador no realiza ningún corte visible, ayudando a fusionar la realidad, el recuerdo y la imaginación) donde una mujer se busca a sí misma en distintos planos temporales en la puerta de su casa. Más adelante, descubriremos que tiene Alzheimer. Su hijo, en cambio, se revela como una persona marcada por un trauma infantil y que no es capaz de perdonar ni superar; en definitiva, que no olvida.

Así comenzará un precioso melodrama de fondo existencialista sobre el olvido como elemento definitorio de la condición humana; sin embargo, terminará por desarrollarse como un pequeño puzzle narrativo que, por desgracia, se desinfla en su tercer acto, cuando pasa a preocuparse por resolverse a sí misma y termina por deambular demasiado, pivotando sobre las mismas cuestiones e ideas una y otra vez. Pero esos primeros dos tercios, llenos de pequeños detalles y emoción, y un último plano hacen que no sea más que un asterisco en una gran obra.

No obstante, quizá lo más interesante es que se siente como un anime. Todo su aparataje formal (desde los ya mencionados planos secuencia o los insertos fragmentados de los recuerdos hasta la poética plasticidad de los medios fuegos artificiales) remite más a un universo planificado para el papel o para el ordenador y que, a pesar de todo, funciona a la perfección en esta película. Jorge Sánchez.

Great Yarmouth – Provisional Figures (Marco Martins) – Sección Oficial

Marco Martins tiene el honor de haber realizado la película más sucia y desagradable de la Sección Oficial, hasta ahora. Para ello se ha desplazado hasta una antigua localidad turística, hoy una de las zonas más pobres de Reino Unido donde se alojan inmigrantes ilegales portugueses. La protagonista es una mujer que vive entre dos mundos, el de los inmigrantes y el de la metrópoli, condenándola a una perpetua soledad. Ella regenta unos alojamientos para inmigrantes ilegales portugueses, mientras sueña con construir unos hoteles para ingleses. Es opresora y oprimida. Se aprovecha de los inmigrantes y algunos inmigrantes se aprovechan de ella.

No obstante, lo más interesante de la cinta es quizá también uno de sus puntos débiles:  la sordidez de un paisaje moral decadente, donde solo impera la mierda y el egoísmo, genera un discurso de poesía escatológica que llega a niveles de repulsión honda, algo que no vemos todos los días y conviene mirar de cuando en cuando. Las texturas, la iluminación  y la propia cámara oprimen a sus personajes de tal forma que llega el punto en el que el espectador comienza a preguntarse dónde termina la denuncia social y dónde empieza el regocijo sadista. Un calvario que no da tregua, prolongándose durante cerca de dos horas y posicionándose por encima de la crítica social. Una película cínica para cuando no nos apetece creer en la humanidad. Jorge Sánchez.

La maternal (Pilar Palomero) – Sección Oficial

¿Puede una adolescente querer ser madre? Pilar Palomero aborda en su segunda película el tema de la maternidad en un contexto muy específico: las madres adolescentes. A través de la protagonista y sus compañeras de centro, asistimos a las dificultades, aunque también las alegrías de la realidad de muchas jóvenes. Tener un hijo no es fácil, no viene con libro de instrucciones y, si a eso se le suma el juicio y la repudia social, la experiencia no resulta agradable. La pregunta y la respuesta son bastante claras —es por ello que sorprende la demora de la película en mencionar tanto la adopción como el aborto. La película reflexiona sobre la imposición social de la mujer a ejercer como madre y de adoptar el rol de cuidadora, al fin y al cabo, el futuro que se plantean tanto las compañeras de Carla como su madre, es estudiar enfermería. A esta norma social, aunque pueda estar basada en la biología, se le puede sumar una deriva de necesidad personal, donde surge cierto matiz egoísta en ser madre para recibir amor de un hijo.

A pesar del cambio de dirección de fotografía de su primera película (de Daniela Cajías a Julián Elizalde), Palomero mantiene la cámara en primer plano y en plano secuencia, que transmite la sensación de angustia de la protagonista y sus frustraciones, narrando con detalles, empatía y un poco humor la historia de esas madres que lo han sido antes de que pudieran dejar de ser niñas. María Valdizán Cuende.

Living (Oliver Hermanus) – Perlas 

Afrontar el remake, 70 años después del estreno del original, de una de las películas más prestigiosas de la Historia, Vivir, de uno de los directores con mayor reconocimiento de la Historia del Cine, Akira Kurosawa, es una tarea que tiene de todo menos sencillez. Para ello, Oliver Hermanus se ha aliado con el ganador del Nobel Kazuo Ishiguro y Bill Nighy, uno de los actores más británicos de los últimos años, para sacar adelante este proyecto.

Con una hora menos que la original, el tándem creativo logran lo imposible y hacen una obra tan fiel como diferente, tan japonesa como encantadoramente británica. Bill Nighy da vida a este zombie que decide empezar a vivir; un funcionario que, al recibir las noticias de su próxima muerte por cáncer, decide empezar a vivir. Vivir a través de los pequeños detalles —como emborracharse con un desconocido o mirar a las madre llamar a sus hijos para que vuelvan del parque— que hacen de la existencia un lugar maravilloso. De la misma forma, el recuerdo de las personas y el impacto de las buenas acciones (entroncando aquí con su labor de empleado público) se concibe no como algo alienante y mediocre, sino excitante y revitalizador. Todo ello rodado en un formato cuadrado, reminiscente de la fotografía de otra época, y con un cuidado por el encuadre y la planificación soberbios.

Living es un remake perfecto, aquel que se mantiene fiel a la historia mientras construye una personalidad diferente en un contexto diferente. Cuando la única pega que podrías tener de una película es que es un remake, es que estamos ante una gran película. Una pena que vaya a conocerse como «el remake de Vivir de Akira Kurosawa», porque merece ser conocido como «Living de Oliver Hermanus».

La emperatriz rebelde (Marie Kreutzer) – Perlas 

En los últimos años, aunque la tradición es antigua, se han recuperado, teoría feminista en mano, una serie de biografías de mujeres famosas con las que ensalzar el sufrimiento femenino del pasado. Puede decirse que esta moda comenzó con Jackie de Pablo Larraín, a día de hoy máximo valedor, y ha continuado con Spencer, del mismo realizador, Blonde, que será película sorpresa de esta edición del Festival de San Sebastián, o La emperatriz rebelde, que compite en la sección Perlas tras presentarse en Una cierta mirada, del Festival de Cannes.

Estos biopics se caracterizan por su hagiografía, convirtiendo a estas mujeres —siempre de clase alta— en mártires de sus circunstancias y, de vez en cuando, del patriarcado, partiendo de la realidad para hacer un relato tan interesado como interesante. Tanto en Spencer como en La emperatriz rebelde encontramos las normas de una realeza anticuada como jaula de oro que oprime y corta las alas a una joven soñadora. Ese mensaje sobre el fracaso de las monarquías, teniendo en cuenta la diferencia entre Lady Di y la emperatriz Sissi y los eventos ocurridos hace unos días, resulta más sospechoso que crítico, más cercano a la cautionary tale que a la denuncia revolucionaria (sin que esto impida esa línea de fuga). Todos estos títulos se sustentan en los hombros de jóvenes actrices (Natalie Portman, Kristen Stewart, Ana de Armas) que dan el do de pecho, y Vicky Krieps no se queda atrás con un trabajo minucioso y sutil; mientras que unos minuciosos trabajos de arte, vestuario y producción y una fotografía con tendencia al pictoricismo (que probablemente no esté rodada en digital) sirven de contrafuertes que acompañan a la intérprete (y haciendo más llevadero el calvario).

Aquello que marca la diferencia, además de ser el único proyecto de los mencionados realizado fuera de Estados Unidos (pese a que tanto Andrew Dominik como Pablo Larraín son, respectivamente, neozelandés y chileno) y por una directora, en La emperatriz rebelde es su sentido carácter pop, donde, recogiendo cierta estética del cine de época, introduce, disimuladamente, elementos anacrónicos con los que recordar al espectador que está viendo una película (cinematógrafo y celuloide, cubo fregona, máquinas tatuadoras eléctricas). De la misma forma, es el único título que, para encontrar el final feliz, el espectador tendrá la obligación de ser un romántico empedernido. Jorge Sánchez.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s