Tercera remesa de reseñas de la edición online del Atlàntida Film Fest 2023. Tras el repaso de la Sección Oficial la semana pasada, hoy nos adentramos en otras secciones para redescubrir una joya histórica del cine queer, una aventura cifi española de cámara, los Peaky Blinders parisinos, una muchacha que se enfrentó al Papa y a San Francisco de Asís o una oda al cine como arma de resistencia pacifica. No obstante, no abandonamos del todo la sección Oficial, pues reseñamos la ganadora a la Mejor Película Internacional, Safe Place.
Apaches (Romain Quirot) – Memoria Histórica
Apaches, el segundo largometraje del director francés Romain Quirot tras El último día en la Tierra, no es ni los Peaky Blinders de la Belle Epoque parisina, ni tiene la influencia, como tanto se ha leído, del Gangs of New York de Martin Scorsese. Su comienzo es prometedor: nos lleva hacia el universo de Oliver Twist con toques de la sociedad derivada del siglo XIX de Los Miserables. Una sociedad que vivía tiempos de cambios donde los inventos como la electricidad, los automóviles, la aviación, el metro o el cine parecían que traían un futuro más próspero pero lo que, en realidad, marcaba era, más sin cabe, la enorme diferencia entre clases sociales.
Los Apaches era como llamaba la prensa sensacionalista francesa a las bandas callejeras juveniles que, por su violencia y brutalidad se las comparaba con los famosos indios, que llegaban a Europa con la imagen estereotipada de las novelas del oeste. Pero tras un interesantísimo prólogo donde veremos a la gran Rossy De Palma convertida en Sarah Bernhardt , se convierte en su parte central en una historia de venganza donde la protagonista se infiltra en los Apaches para llevar a cabo su objetivo mortal.
Una historia con personajes que están muy por encima de la narrativa. El ejemplo más claro es el de la protagonista Alice Isaaz, un personaje sólido diluido en este guión líquido donde es más importante crear una puesta escena que rompa los cánones de una sociedad de principios de siglo (cámara lenta, música con grupos actuales, momentos recién salidos de un catálogo de western crepuscular a un ritmo endiablado de una cámara en pleno movimiento que estorban más que ayudan), algo que no logra. Por momentos el interesante Romain Quirot de El último día en la Tierra regresa, pero ese guión hace navegar a la película entre dos aguas. Carlos Garries.
Chiara (Susanna Nicchiarelli) – Sección Oficial
Chiara cierra la trilogía de mujeres histñorico, junto a Nico 1988 (2017) y Miss Marx (2020), filmada por Susanna Nicchiarelli e injustamente maltratada simplemente por su condición de género. Chiara trata sobre la historia real de Clara de Asís que, con 18 años, se convirtió en Santa tras enfrentarse a la masculinidad religiosa y al mismísimo Papa. Un personaje que ya habíamos visto en toda su bondad en Hermano Sol, Hermana Luna (1972) de Franco Zeffirelli e incluso en la última película de Michael Curtiz Francisco de Asís (1961), aunque deberíamos esperar hasta la versión de Liliana Cavani para que ejerza un papel más protagonista. Pero el espíritu es el de El Evangelio según San Mateo (Pasolini, 1964). En la forma de moldear el carácter de la protagonista, en su mirada bondadosa, en la fuerza, el carisma y la convicción suficiente para luchar contra el machismo y lograr la libertad de pensamiento de una mujer. Las miradas, el adoctrinamiento de sus discípulas, esa búsqueda de vivir con sus hermanas en la pobreza y la libertad, al igual que los monjes franciscanos e incluso el enfrentamiento con el poder eclesiástico tanto con el Papa como con el propio Francisco de Asís, llevan, en algunos momentos, hacia Pasolini y ese Jesús revolucionario.
Margherita Mazzucco consigue dar la fuerza suficiente a su personaje de Chiara, dotándole de esa mágica atracción que tienen algunas personas de luz sobre sus seguidoras. Emocionan esas escenas en las que la comunidad va aumentado con la incorporación de nuevas hermanas. Su directora de fotografía Crystel Fournier nos marca esos colores cálidos de campos amarillos y verdes que contrastan con aquellos que potencian la expresividad de los rostros. Los espacios naturales que los rodean y la austeridad de los edificios religiosos. Ver Chiara es llegar a una sensación de paz, es conectar con esta nueva sociedad que, paso a paso, va comenzando a caminar hacia un nuevo lugar donde la mujer marcará el camino. Carlos Garries.
Inland (Fridtjof Ryder) – Sección Oficial
Con Inland, Ryder se propone evocar una atmósfera neblinosa y onírica, al tiempo que transita por momentos una especie de realismo social propio de la tradición cinematográfica británica. La película deja claro desde su título que no es una historia que se vaya a anclar en la realidad objetivable, sino más bien en la perspectiva personal de un protagonista anclado en el pasado, que no ha superado la desaparición de su madre. Al estilo de Bergman, el protagonista (del que no llegamos a saber el nombre) tiene un trauma relacionado con una madre que nunca llegó a conocer, con la que está obsesionado y que condiciona su posterior relación con la feminidad. Es así que la película es una isla, en el sentido que percibimos la historia desde la subjetividad alterada de un personaje incomunicado, traumado y con un pasado oscuro. Sin embargo, lejos de ser desesperanzadora, el sentimiento predominante en la película es de redención y esperanza.
La historia de Inland comienza con el protagonista saliendo del psiquiátrico, en el que fue internado debido a una explosión de rabia y una paliza a un conocido suyo. Es así que a su salida vuelve con su padre y comienza a trabajar en su taller mecánico, viéndose inmerso en un mundo masculino, al tiempo que trata de sobrellevar su trauma y los efectos que aún tiene en su vida. Hay una influencia clara de David Lynch sobre la película. Probablemente donde es más notable su impronta es en la forma en que Ryder construye espacios visuales y atmósferas. A lo largo de la película, se recurre en varias ocasiones a un pub oscuro con lámparas rojas que recuerda bastante a Twin Peaks. Por otro lado, este gusto por dejar grandes espacios negros en la composición parecen apuntar a una intención del director por retratar los espacios inconscientes de la mente, que el protagonista tiene que sobrellevar. De la misma forma, también aparecerá en el pub la figura de la mujer, en forma de estatuas que perturban al protagonista, en consonancia con su incapacidad para entenderlas. Carlos Cousillas.
January (Viesturs Kairiss) – Sección Oficial
En estos momentos no parece tan lejano aquel 1991. La historia de January es la de un estado ocupado intentando liberarse de la opresión soviética, pero desde el punto de vista de la ingenuidad e inexperiencia de sus jóvenes protagonistas. La historia de Jazis es como la de muchos jóvenes que se enfrentan a la situación política hacia la que la historia les lleva. Armado con su cámara, este estudiante captura esos momentos históricos sin ser consciente de que la realidad que sus imágenes están explicando el cambio de la sociedad de su país, porque el lo que en realidad quiere ser es cineasta
La polaridad social queda reflejada en la misma familia del protagonista. Su madre es independentista y su padre, comunista. Pero las discusiones son toleradas entre ambos sin llegar a la falsa radicalidad en la que nos posiciona este siglo XXI. Pero está el reflejo de una generación que se divierte, baila punk (¡qué gran banda sonora!), alquila películas de Jim Jarmusch y se enamoran en la escuela de cine. Anna es esa cineasta rebelde, en contrapunto con ese cineasta artista evasivo de lo cotidiano que descubrirá ese otro cine gracias a ella, cuando comienza a trabajar de asistente del asistente con un documentalista. Cuando Jazis vive la revolución en las barricadas con escudos humanos e implicación de la gente mayor, el protagonista comienza a tomar partido tanto vital como profesionalmente, revelándose definitivamente.
January de Viesturs Kairiss fue candidata a los premios Oscar por su país y se estrenó en la Competición International Narrative de Tribecca y ganó el premio principal. Kairiss y su director de fotografía Wojciech Staron utilizan en muchas ocasiones el enfoque superficial para conseguir esa sensación de opresión. En momentos Nouvelle Vague los colores de la película irán contrastando los tonos fríos del exterior con la calidez e iluminación tenue de los colores interiores. January nos lleva por cantidad de texturas, desde las imágenes de archivo reales, mezcladas con películas rodadas en Super 8, contrastan con esas imágenes surrealistas vívidas en las barricadas y con ese cinéma réalité que vivimos, y en equilibrio entre las vivencias domésticas y la convivencia de la juventud del Riga de 1991. Una película dedicada a los cineastas que dedicaron sus vidas a documentar la opresión y la violencia, una historia tan cercana que por momentos no parece que hayan sucedido hace más de 32 años. Carlos Garries.
La paradoja de Antares (Luis Tinoco) – Climatic
La ciencia ficción en España, a diferencia del terror, es un género poco practicado por estar asociado a grandes presupuestos y efectos visuales y a la tradición de cine español, que siempre lo ha menospreciado; sin embargo, de cuando en cuando y sin contar al trabajo nacional e internacional de Nacho Vigalondo (Los Cronocrímenes, Extraterrestre, Colossal, Open Windows), sale un proyecto de cámara que busca revindicar el género no desde la espectacularidad visual y la creación de mundos futuristas, sino desde la cotidianidad y los personajes.
En este espíritu, La paradoja de Antares es una nueva muesca que celebrar. El debut en el largometraje de Luis Tinoco (artista de VFX convertido a director, guionista, productor, director de fotografía y montador) cumple con la tradición del género en España: pocos espacios (un laboratorio con dos sets), pocos personajes (una protagonista con varios que interactúan a través de pantallas/teléfono), un conflicto potente que pueda aguantar la hora y media de duración y los elementos fantásticos sugeridos, nunca mostrados (aquí, Luis Tinoco solo necesita de unas curvas de sonidos de la supuesta señal de Antares para introducirnos de lleno en el género). Si bien los resultados no son siempre cinematográficamente interesantes, conceptualmente es una de las películas más admirables del festival. Es una de las cintas que más amor, sudor y sangre demuestran tener por pixel, pues es precisamente en esas imposturas de la realización amateur donde todo eso se revela.
La cinta cuenta la historia de una científica que se tiene que enfrentar a todo por su pasión: descubrir vida extraterrestre. A la mofa de la comunidad científica, a la precariedad laboral, a la soledad… y a la muerte de su padre y la tirante relación con su hermana. Es la historia de Casandra y de Prometeo, ambas asociadas fuertemente a los relatos científicos, unidas. La figura prometeica no discurre mucho del Opppenhaimer de Nolan, pero llevándolo al terreno personal y emocional (la mujer sacrifica su vida personal y familiar, lo cual la atormenta, en pos de un descubrimiento que redefinirá el mundo tal y como lo conocemos). La historia de la adivina condenada a no ser creída se usa, sin embargo, contra la propia comunidad científica, denunciando un clasismo que también obedece a una lectura metatextual. La indeferencia de los astrónomos serios y del gerente del telescopio que alquilan bien pueden ser la indiferencia de los directores españoles serios y de los productores implacables. Son esta adscripción a la ciencia ficción humana y el poder de su dilema dramático los que, en última instancia, permiten elevar la película a terrenos estimulantes. Jorge Sánchez.
Le Beau Mec (Wallace Potts) – LGTBIQ+
En los años 70, Karl Foster, un joven chapero, a través de una serie de entrevistas, cuenta su vida y reflexiona sobre el sexo, las fantasías y las relaciones humanas. Con este punto de partida, el director estadounidense Wallace Pott usa la pornografía, y al propio Karl Foster haciendo de una versión ficcionada de sí mismo, para hacer un profundo retrato de un narcisista, de un hombre solitario. Recordada, sobre todo, por el trabajo de Néstor Almendros en la secuencia inicial y de Rudolf Nureyev en las coreografías del cabaret y por su carácter maldito (se creyó perdida durante un tiempo), la película tiene mucho más que ofrecer que lo relativo a los dos amantes del director y a sus circunstancias históricas: su forma de filmar los cuerpos masculinos (de herencia escultórica, al tiempo que prefigura el trabajo que hará unos años después Claire Denis), su fuerte carácter subversivo y militante que sigue intacto a día de hoy, y una última escena para la memoria cinéfila. Jorge Sánchez.
Pensive (Jonas Trukanas) – Sección Oficial
Con Pensive, la principal ambición de Trukanas es la de construir un slasher que funcione dramáticamente, poniendo el foco en la psicología del grupo de personajes que lo protagonizan. La película se centra en una fiesta adolescente de fin de curso en una casa de campo alejada de cualquier tipo de civilización. Allí, los adolescentes “mancillan” unas estatuas sagradas y deberán sobrevivir a la venganza del maníaco que las construyó.
La película lituana se las ingenia para construir una serie de personalidades bien definidas con apenas unas pinceladas en la mayoría de los casos, siendo Pensive innovadora en cuestión de los perfiles de adolescentes que protagonizan la cinta, con un espíritu más cercano a los tiempos que corren. El comienzo de la cinta promete, construyendo de manera eficiente la expectativa de peligro en la fiesta, debido a que Marius, el protagonista, se nos muestra como un adolescente con tendencias psicópatas y narcisistas. Es de alabar la sutileza con que se nos presenta dicho rasgo, al ser el primer plano una conversación entre Marius y su mejor amigo, donde Marius no deja de mirar su reflejo en el espejo, denotando que su realidad está distorsionada y los ojos con los que se mira a sí mismo son diferentes a los de su colega.
Si bien la película establece un planteamiento seductor, en las escenas climáticas no llega a enamorar. Da la sensación de que el guion fuerza a hacer y decir cosas a los personajes, en beneficio de su intencionalidad y la conveniencia de la historia. Como consecuencia, los momentos finales donde Trukanas pone toda la carne en el asador acaban resultando algo forzados e incluso injustificados, según el tono que se había establecido al comienzo de la película. En definitiva, Pensive acaba siendo un slasher efectivo y bien construido, con una serie de escenas y personajes que brillan por sí mismos, siendo una película que los amantes del género disfrutarán con toda seguridad. Carlos Cousillas.
Safe Place (Juraj Lerotic) – Sección Oficial
A veces, las buenas películas dejan más preguntas que respuestas. Ese es el caso de Safe Place, que trata la historia de Damir, una persona con tendencias suicidas, desde la perspectiva de Bruno, su hermano, y la madre de ambos. La pregunta que lanza Lerotic, sobre la que deben decidir Bruno y su madre, refiere a la disyuntiva entre cuidar ellos mismos de Damir, con serios problemas mentales, o bien dejar que lo internen en un hospital que agrava los miedos y paranoias de Damir.
En Safe Place, la institución sanitaria se nos muestra deshumanizada y hostil para Damir. Le hostigan con preguntas eficientes, directas y sin tacto que le hunden todavía más, y le hacen sentirse más confundido dentro de su inestabilidad mental; y tratan de forma despectiva y condescendiente a unos familiares que quieren saber qué va a pasar con él. Esta idea se refuerza a través de composiciones asfixiantes construidas a partir de espacios estrechos: esquinas que restan importancia a la figura humana y la vuelve impotente, paredes que encajonan a los protagonistas en sus preocupaciones incomunicadas…
En contraposición tenemos a Bruno y su madre, que deciden llevar a Damir, tras escapar del hospital, a la ciudad costera donde vivían. Al contrario de la falta de empatía del hospital, diluida entre la burocracia que ve casos (y no personas), la familia le arropa y le trata sin asfixias ni indiferencias. Actúan sin dejarse llevar por los miedos que tienen, de forma que, como el título indica, Damir parece estar en un lugar seguro. Es así como el título de la película la sobrevuela en todo momento. A veces desde la noción de que está más seguro con la familia, pues las paranoias de Demir le hacen creer que los enfermeros y médicos del hospital quieren hacerle daño. Otras veces ese lugar seguro aparece de forma irónica, pues se hace evidente que no está seguro del todo con su familia por la falta de control. Safe Place es una película sincera, silenciosa y cruda que habla del suicidio y de como la cotidianidad puede irse al traste en cuestión de horas, todo ello visto desde la perspectiva de aquellos que cuidan de la víctima y de los que sienten el vacío y la impotencia ante la imposibilidad de salvarla de sí misma. Carlos Cousillas.
To the North (Mihai Mincan) – Sección Oficial
En un thriller sutil de apariencia sencilla, Mihai Mincan teje una película profunda, con varias capas, que habla del miedo y la necesidad humana de encontrar sentido y respuestas ante la contingencia. To the North cuenta la historia de Dimitru, un joven rumano que se cuela como polizón en un barco carguero; dicho barco cuenta con trabajadores filipinos y taiwaneses, siendo estos segundos los que están al mando. Ante la presencia de polizones, los taiwaneses tienen la política de que sean lanzados al agua una vez descubiertos. Es así como, Joel, el contramaestre filipino del barco, al descubrir a Dimitru, decide esconderlo de los taiwaneses, a riesgo de perder su trabajo, así como los de todos sus compañeros filipinos, que se mantienen al margen sin delatar a su compañero.
Si de algo habla esta película es del miedo. El miedo de los taiwaneses, que justifican sus acciones por la desconfianza hacia unos polizones que podrían ser peligrosos; el miedo de los filipinos ante la temeridad de Joel por salvar a un desconocido y el peligro de perder sus trabajos; el miedo de Dimitru, que, tras tres días encerrado en un cuarto oscuro a solas con sus pensamientos, perderá los estribos y, por puro instinto de supervivencia, terminará por volverse contra Joel. Es así como la película da una respuesta pesimista ante la pregunta de si podemos entendernos a pesar del miedo. En una película “multicultural”, la dificultad de comprensión debida a las distancias del idioma acaba desembocando en desconfianza, que a su vez llevará a un clímax violento. Ante este miedo y la difícil comunicación, destaca la fe de Joel, un hombre devoto que busca respuestas y sentido en la Biblia, convenciéndose de que lo correcto es salvar a Dimitru. To the North es una película tensa, lenta y angustiante, que habla de un problema real y actual, como bien avisa el rótulo al comienzo de la película. Carlos Cousillas.
La ley del más fuerte y Ruleta China (R. W. Fassbinder) – Ciclo Fassbinder
En esta bella y trágica autoficción melodramática, el propio Rainer Werner Fassbinder interpreta al protagonista Franz «Fox» Biberkopf: un ingenuo, humilde y sensible homosexual de la clase obrera que gana la lotería y, a partir de ese acontecimiento, se convierte en el foco de las atenciones de un grupo de amigos ricos y sofisticados. Sin embargo, a medida que Fox se adentra en este nuevo mundo, se convierte en víctima de la manipulación, la traición y la explotación financiera de quienes le rodean. Examinando una vez más el tema de las relaciones de poder, donde la explotación de las emociones y la explotación económica van de la mano, el cineasta denota la intención de investigar el asunto de una forma más íntima, situándose él mismo en el centro del drama de un personaje que, según los informes de sus contemporáneos, ocupa la posición opuesta a la que ocupaba en su vida personal.
La Ley del más fuerte también llama la atención por su representación franca y abierta de las relaciones homosexuales, sólo tres años después de que la constitución de Alemania Occidental dejara de penalizarlas, un proceso dramatizado con más detalle en el reciente drama austríaco Great Freedom. Más que representarlas abiertamente, Fassbinder construye un universo afectivo aparte en el que se normalizan las manifestaciones de esta sexualidad, hasta el punto de que las parejas compuestas por dos hombres también se ven rehenes del mismo desafortunado e interesado contrato matrimonial burgués que las parejas heterosexuales de cualquier melodrama trágico.
Y, hablando de melodramas con parejas heterosexuales trágicas y rehenes de un contrato que es más económico que afectivo, al año siguiente el cineasta estrenó Ruleta China. En la trama, Ariane Christ, una niña discapacitada, se las ingenia para que sus muy ricos padres se reúnan con sus respectivos amantes al mismo tiempo en la casa de campo familiar. Lo que podría generar una implosión en este matrimonio, la verdad expone claramente que ya no hay matrimonio desde hace mucho tiempo, y que lo que queda de él es sólo una fina capa dictada por las convenciones. Así, el conflicto se desarrolla a fuego lento, marcado por diálogos cortantes y una tensión palpable, creando una atmósfera claustrofóbica a medida que se van despojando de las máscaras sociales y quedan al descubierto las verdaderas motivaciones.
El reparto está compuesto en parte por actores recurrentes en la filmografía de Fassbinder, como Margit Carstensen y Ulli Lommel, y en parte por estrellas francesas, como Macha Meril y la musa de la Nouvelle Vague Anna Karina. Las personajes son tratados como marionetas, manipuladas en una danza trágica que coreografía sus luchas psicológicas y físicas. El trabajo de cámara, por Michael Ballhaus, forma parte de esta misma danza, con destaque para sus movimientos en círculos y el uso de la reflexión en espejos que definen las relaciones de los personajes sin que necesiten decir mucho. Este trabajo se considera la cumbre de la exploración de Fassbinder de las relaciones espaciales y la dinámica de grupo, incorporando diversos elementos visuales para expresar la confusión emocional de sus personajes. El plano final de la película, situado en una sala de espejos, resume la liberación de las emociones contenidas entre el reparto, orquestada con el estilo intransigente característico de Fassbinder. Rafael Bürger.
