Fuego

Ficha técnica:

Título original:

Avec amour et acharnement

Director: Claire Denis

Duración: 117 min

País: Francia

Idioma: Francés

Intérpretes: Juliette Binoche,

Vincent Lindon, Gregoire

Colin, Bulle Ogier, Issa

Perica, Mati Diop

Caramel Films

Sinopsis: Cuando se conocieron, Sara vivía con François, el mejor amigo de Jean. Ahora, Jean y Sara se quieren y viven juntos desde hace 10 años. Un día, Sara ve a François por la calle. Él no se da cuenta, pero a ella le invade la sensación de que su vida podría cambiar repentinamente. Al mismo tiempo, François retoma el contacto con Jean por primera vez en años y le propone volver a trabajar juntos.Desde ese momento, todos perderán el control.

Crítica:

Claire Denis se ha ganado el derecho de ser considerada como una de las cineastas fundamentales a la hora de pensar el deseo en imágenes, desde los géneros (ciencia ficción en High Life, 2018, al terror en Trouble Every Day, 2006) hasta el drama cotidiano de corte realista. En Fuego, la cineasta francesa vuelve a abandonar los cuerpos jóvenes, a los que parecía advocarse en su última obra —la mencionada High Life— y durante gran parte de la su filmografía, para construir una cinta sobre el tiempo y el deseo.

En cierto sentido, esta nueva cinta puede considerarse el reverso oscuro de Un sol interior (2017), no en vano la realizadora vuelve a colaborar en la elaboración del guión con Christine Angot. Si aquella era una búsqueda, optimista y luminosa, de la paz interior, esta muestra las consecuencias tumultuosas de esa misma búsqueda. Juliette Binoche, da vida a Sara, una mujer felizmente casada con Jean. El prólogo da buena cuenta de ello, sensual y hermoso, en su representación de la felicidad idílica; un paraíso que conjuga tres ideas que se verán destrozadas en los siguientes minutos: en primer lugar, la concepción del amor tradicional que se realiza a través de la monogamia (las almas gemelas, la media naranja, …); segundo, la dialéctica entre lo ideal (aquello que deseamos) y la realidad (aquello que vivimos); y, en último término, la visión social, en tanto, la vuelta a la rutina laboral y familiar, temática y formalmente (ese largo recorrido en tren que sirve de puente entre las imágenes más bellas del film y las grises que componen el resto del metraje), tras unas vacaciones ideales es el detonante que provoca la tormenta.

En el ojo de huracán está Sara, que un día ve por la calle a François, un antiguo novio suyo y amigo de su marido. Ese encuentro fortuito despertará las brasas del deseo, de un amor pasado y no superado, solo enterrado. Será la nueva relación laboral entre François y Jean lo que termine por hacer prender la llama que da título a la cinta en España. Un triángulo amoroso que tiene poco de romántico y mucho de doloroso, pues, al final, solo queda el mismo vacío existencial en el que se encontraba el personaje de Juliette Binoche al principio de Un sol interior: sola e incapaz de amar verdaderamente, porque no sabe ser sincera consigo misma ni con sus pensamientos ni con su pasado. Pero, a diferencia de aquella cinta, donde la realizadora coqueteaba con la comedia romántica, Denis se muestra implacable y directa —hasta cruel— en su retrato de las relaciones humanas.

Como telón de fondo, una deconstrucción de los roles sociales (de género, de raza, …) que busca ser más tangencial que teórica, como pinceladas que terminan por impregnar toda una obra más centrada en lo emocional. No es de extrañar, por tanto, que la película termine siendo elevada por las actuaciones de Vincent Lindon y Juliette Binoche, auténticos pilares de la cinta, que entregan sus cuerpos y su vulnerabilidad a una Claire Denis que aprovecha todo lo que está a su alcance para complementar el trabajo actoral, ya sea en los fondos verdosos de carácter bíblico que acompañan a François, en la forma de acompañar cada movimiento de los personajes, en la manera de buscar los pequeños detalles o en la agresividad de la cámara respecto a los rostros de sus protagonistas.

Fuego es otro ejemplo de cine francés rodado adaptándose a las circunstancias pandémicas, como lo fue Vortex (Gaspar Noé, 2022). Como en la cinta de Noé, también se reconoce dentro de ese contexto —quizá una de las mejores muestras de su compromiso con la realidad—, pero se muestra mucho más libre al respecto (de la misma manera que saca menos partido creativo a las restricciones), entroncando con facilidad con el estilo visual y los espacios que ya había tratado previamente en su cine, de forma que no se crea un salto formal muy grande. Puede que no pase a la Historia como una de las grandes cintas de Denis, pero este melodrama, sincero y doloroso, sigue siendo una de las propuestas más interesantes.

Caramel Films

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