Crítica ‘Priscilla’

Puntuación: 4 de 5.

Decía el director alemán Rainer Werner Fassbinder que «todo director decente tiene un solo tema y sólo hace la misma película una y otra vez.» Desde el debut con Las Vírgenes Suicidas (1999), pasando por Maria Antoineta (2006), Somewhere (2010), The Bling Ring (2013) y La Seducción (2017), Sofia Coppola parece especialmente atraída por analizar los aparatos de control de lo femenino en la sociedad occidental, con un enfoque hacia el aburrimiento de la mujer blanca socialmente y económicamente privilegiada. En Priscilla, la directora da una prometedora vuelta de tuerca autoral a las memorias de Priscilla Presley, Elvis and Me, de su la relación con El Rey del Rock, proponiendo, por un lado, una nueva mirada sobre hechos y personajes ya recién explotados por un barroco Baz Lurhmann en Elvis (2022), y, por otro, una expansión y desarrollo del acercamiento autoral de sus ya establecidas temáticas.

Coppola nos presenta a Priscilla como una adolescente estadounidense de catorce años cualquiera. Con la excepción que ella no está en America y vive con sus padres en una base militar estadounidense en Europa, donde la única conexión que establece con su tierra natal es la presencia constante de la cultura pop y el imperialismo cultural por medio de revistas de cotilleo, los discos y las noticias televisivas. Es precisamente este desarraigo el que une Priscilla con Elvis Presley, que siente lo mismo al cumplir su servicio militar obligatorio en la misma base militar. Así, uno encuentra en el otro un recuerdo de este hogar del cual han sido separados en contra su voluntad y hacen planes para reconstituirlo juntos. A partir de ahí la cineasta moldea su narrativa desde las bases del cuento gótico, aproximando la estrella del rock al dios del amor Psique, hasta alcanzar un discurso que se aproxima más al político-social que al biográfico.

El resultado es un ingenioso trabajo de adaptación. Los hechos contados por la propia Priscilla Presley llegan a la pantalla bajo el prisma de la tradición pictórica y literaria del romance gótico y al servicio de un discurso sobre el deseo femenino, su libertad y su autonomía frente a una sociedad puritana y patriarcal. Así, de esta manera la película se aleja de la biografía en su sentido mas convencional: se desprende de las raíces de la realidad y la Historia —sin perder su pacto de realismo con el espectador— y vuela al terreno de la cautionary tale, donde los elementos narrativos, formales y estéticos convergen para transmitir un mensaje claro de advertencia.

De los elementos formales se debe hacer hincapié en el trabajo conjunto de la fotografía y la escenografía, que transforman la idílica Graceland en una verdadera mansión gótica; con sus amplios salones oscuros, las gruesas cortinas, puertas encerradas, pasillos vacíos, alrededores boscosos potencialmente peligrosos y habitaciones prohibidas. Es en este palacio donde Priscilla deambula aburrida la mayor parte de la película. Encerrada para su propia protección y a la espera de escasas visitas de su amante, que tiene interminables compromisos sociales alrededor del país. De igual manera, la caracterización de la protagonista es un trabajo perfeccionista de vestuario, maquillaje y peinado que subraya de manera bellísima el arco de la personaje: primero en Alemania, cuando se le hace a la actriz parecer mucho más joven de lo que realmente es; segundo, su desarrollo cuando se va a vivir con Elvis en Graceland, donde él esculpe su figura a lo Pigmalión; y tercero, cuando una Priscilla ya madurada por la vida percibe que tiene las bases para lograr su independencia como mujer.

La revelación Cailee Spaeny también forja, con una destacada y convicente composición emocional, el amplio arco de transformación del personaje. Desde una adolescente ingenua que quiere escapar del control familiar para experimentar el mundo hasta una mujer madura que ha vivido mucho y es consciente de sus deseos y necesidades. Además, su estatura pequeña se hace aún más diminuta al lado de un grandísimo Jacob Elordi. Coppola es muy consciente de este contraste de alturas y lo explota al máximo, traspasando al plano visual la dinámica de poder desigual entre la pareja. Otro contraste notable es la composición del Elvis de Elordi, mucho menos preocupado en capturar manierismos y acentos que la milimétricamente calculada actuación de Austin Butler en la contraparte de Luhrmann. El actor apuesta por una interpretación más cercana a sí mismo, interesada en trasmitir un realismo de emociones y sentimientos, lo que casa a la perfección con las intenciones de la cineasta. Aquí no es necesaria una simulación precisa del espíritu de Elvis, porque Elordi ya es, a su manera y en una dinámica muy contemporánea, una estrella que genera un grado conmoción enorme entre el mismo grupo demográfico que el cantante. La directora de Las Vírgenes Suicidas, como madre de dos chicas de la generación Z, lo sabe perfectamente.

Al final, Priscilla atestigua la madurez creativa y temática que ha logrado la cineasta como autora cinematográfica. Frente a la difícil tarea de crear una obra a partir de las memorias de alguien que sigue vivo —y que además firma como productora ejecutiva, sin traicionar su labor creativa— la directora encuentra lo más característico de su propia trayectoria artística. Dialogando con elementos y temáticas desde sus películas anteriores, Sofía Coppola depura una película hasta el punto de ser la mas representativa de su marca autoral. Convirtiendo (subvirtiendo) el icono cultural masculino máximo de la cultura pop imperialista estadounidense al rol de un hombre más, las lentes teleobjetivas de Coppola cristalizan la imagen y el movimiento de una mujer en dirección a su deseo y su autonomía.


Título original: Priscilla Duración: 144 min País: EEUU Idioma: Inglés Directora: Sofia Coppola Guion: Sofia Coppola, basado en el libro de memorias «Elvis and Me» de Priscilla Presley y Sandra Harmon Productores: Youree Henley, Lorenzo Mieli, Sofia Coppola Fotografía: Philippe Le Sourd Montaje: Sarah Flack Música: Phoenix, Sons of Raphael Intérpretes: Cailee Spaeny, Jacob Elordi, Ari Cohen, Dagmara Domińczyk, Tim Post, Lynne Griffin, Daniel Beirne, Rodrigo Fernandez-Stoll, Dan Abramovici, R. Austin Ball, Olivia Barrett, Stephanie Moore, Luke Humphrey, Evan Annisette.

Sinopsis: Cuando la adolescente Priscilla Beaulieu conoce a Elvis Presley en una fiesta, él ya es una meteórica superestrella del rock and roll pero se convierte en alguien totalmente inesperado en momentos privados: un apasionante flechazo, un aliado en la soledad, un vulnerable mejor amigo.


Elástica Films / BTEAM Pictures

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