Un polvo desafortunado o porno loco

Ficha técnica:

Título original:

Babardeala cu bucluc

sau porno balamuc 

Director:

Radu Jude

Duración: 106 min

País: Rumanía

Idioma: Rumano, Inglés

Intérpretes: Katia Pascariu

Cladia Iremia, Olimpia Marai,

Nicodim Ingureanu,

Alexandru Potocean,

Andi Vasluiani

Filmin

Sinopsis: Emi, una profesora de secundaria, ve amenazada su carrera profesional y su reputación cuando un vídeo suyo con contenido pornográfico es publicado en Internet. Obligada a hacer frente a la ira de los padres de sus alumnos, que exigen su despido, Emi se niega a renunciar. 

Crítica:

Hoy, que las mascarillas son parte de nuestro día a día, que nos acostumbramos a sentirnos incómodos ante la presencia de otras personas, que hemos aprendido a distanciarnos de los demás ¿Hasta qué punto hemos perdido el contacto?

La quema de brujas siempre ha existido, fundamentada en dogmas morales establecidos por Iglesias y Estados, cuyos prolíficos frutos han llegado a nuestros días gracias a esos fértiles transmisores de ignorancia y odio que son las personas, algo que deja bien claro Radu Jude en esta peculiar película. En nuestro mundo ultraconectado todos tendremos nuestro momento de fama, y el de esta profesora (Katia Pascariu) llega cuando se filtra en internet un vídeo porno casero que, una vez llega a la red, al igual que un virus, se extiende de una forma imparable. Así surge el primero de los debates de la película, que sirve como vertebrador de la misma: ¿quiénes somos? O, mejor dicho, si un acto privado y personal, consentido, sano y libre, al ser juzgado públicamente, puede llegar a invalidarnos y a anularnos como personas ante los ojos de la sociedad ¿qué somos?

La curiosa estructura de la película se encuentra dividida en tres partes, precedidas por el video porno en cuestión, y cerradas por tres finales alternativos. El primero de los capítulos “Calle de un solo sentido” nos introduce a los personajes y la historia principal, sólo como pretexto para ponernos en contexto (en forma de documental) de la situación de la Rumanía actual. Aunque la cámara siempre comienza siguiendo a la protagonista, lentamente se desvía para mostrarnos la “realidad” de las calles: la decrepitud y la pobreza de una ciudad hostil repleta de obras, ruinas, inmigrantes, gente humilde, gente pobre, y gente que no merece tal consideración. Todas las imágenes han sido seleccionadas a modo de teatro para la protagonista, creando un discurso de muerte, violencia, egoísmo e ignorancia. Podríamos llegar a confundir a actores y espontáneos en sus conversaciones cotidianas, pues seguramente a ninguno nos son desconocidos argumentos que defienden la utilización de remedios “alternativos” contra enfermedades o la utilización de Dios como principal barrera protectora contra los virus. Y, a medida que avanza esta primera sección, todo es más simbólico y agresivo, con maniquíes desmembrados, estridentes sirenas, peleas, etc.

Se utiliza el lenguaje sexual como forma de insulto y agresión. Se utilizan las imágenes sexuales como reclamo comercial. Se utilizan palabras, imágenes y acciones cotidianas que desvirtúan la percepción del sexo de una forma peligrosa. También se habla explícitamente del cambio de valores en la sociedad actual: Tal vez, si tuviéramos más tiempo para pensar en general, podríamos pensar un poco más en los demás, y de que no es nada nuevo que cuando llega la hora de sacrificar algo de nuestra sociedad, se procede a sacrificar lo más prescindible: la razón.

En la segunda parte de la película, a modo de explicación para ayudarnos a comprender el subcontexto de la misma, se nos presenta un “Breve diccionario de anécdotas, signos y maravillas”. Más de setenta palabras cotidianas, aparentemente inofensivas, que realmente encierran terribles ideas de desigualdad, crueldad, machismo, racismo, fascismo, extremismo religioso, y ante todo, una tremenda ignorancia y falta de empatía. Todas estas ideas están incrustadas en la base de nuestra sociedad tan profundamente que probablemente pasemos a través de ellas sin ni siquiera percatarnos.

  • Mamada: La palabra más buscada en internet, por delante de “Empatía”.
  • Robot: Preocupación ante el hecho de que la participación de robots en batalla pueda eliminar la empatía humana de la guerra.
  • Violación: El 55% de los encuestados la justifica bajo determinadas circunstancias.

Todas estas palabras son utilizadas en la película con el significado negativo (aunque ferozmente real) con el que son definidas en este diccionario de entreacto. Y, de no ser por esta aclaración escrita y visual, apoyada en imágenes de archivo, en estudios y en hechos históricos, el significado de estas palabras nos pasaría tan desapercibido en la película, como probablemente nos pase día a día.

Pero el plato fuerte y espacio central de la historia ocurre en la tercera parte de la película “Praxis e insinuaciones (Sitcom)”. La protagonista, representante de la cultura y la libertad, es llevada a juicio en el instituto en el que trabaja (corrompido por las exigencias sociales de productividad) y juzgada únicamente por un jurado popular formado por los “padres” de sus alumnos. Todo está dispuesto a modo de obra teatral y los personajes no son más que la personificación más extrema (pero sorprendentemente realista) de todos los grupos sociales y sus más retorcidos y autoritaritos argumentos. Así, aunque teóricamente se debe juzgar la profesionalidad de la protagonista en su ámbito laboral, es su moral la que queda expuesta al odio, la burla y la lascivia de los allí reunidos. Sistemáticamente invalidan cualquiera de sus argumentos elevándolo al ridículo o, sin tanta complicación, recurriendo a chistes fáciles y machistas apoyados por las risas colectivas de la mayoría.

Aunque contemplamos como llegan a darle la razón, a “asumir” su inocencia con un prudente silencio o (en algunos pocos casos) a apoyarla abiertamente, tras haber comprendido que es contra la barrera de la ignorancia contra lo que se trata de luchar, asumimos que esta obra ha sido desde el principio (como ya se anunciaba en el primer acto con las continuas referencias a la muerte) una tragedia.

A pesar de esto, se nos presentan tres posibles finales bastante agridulces, aunque alguno nos deja un mejor sabor de boca. De cualquier forma, no se trata de una película fácil (tampoco lo pretende), es más bien un manifiesto de los derechos de las personas, una denuncia a los extremismos europeos y, ante todo, una llamada a la defensa de la educación, la reflexión y la empatía, únicas salvadoras de nuestro tiempo.

Se trata de una película entretenida y reflexiva que nos deja ese malestar interior que se genera al contemplar una realidad incómoda. Porque normalmente cuando acudimos al cine no esperamos recibir tal golpe crítico a nuestro entorno más cercano (la mayoría de los documentales de denuncia social suelen presentar más distancia entre espectador y “protagonista”, principalmente por brechas económicas, sociales o geográficas). Es una píldora de realidad con todos los elementos necesarios para llegar a convertirse en un “clásico de la distopía”, pues nos presenta un escenario tan aterrador (con ideas represivas extremas) como real. En su contra, y por lo que esta película puede llegar a ser poco memorable, se presentan tantas denuncias al mismo tiempo y de una forma tan caótica y compleja que, aunque se nos muestra una muy inteligente imagen de la sociedad, puede resultar exasperantemente enrevesada. No podría considerarse una película derrotista, pues nos invita a luchar (y sobre todo a sufrir) junto a la protagonista, pero sentimos que contra lo que luchamos, es contra la inmovilidad del odio y la ignorancia de la sociedad. Y, si bien por el momento esta película ha sido nominada a Mejor dirección y guión en los Premios de Cine Europeo, ha ganado el Oso de Oro a Mejor película en el Festival de Berlín y llegará a gran cantidad de cinéfilos gracias a la distribución exclusiva de Filmin, no parece que su denuncia social vaya a llegar al público general, no se distribuirá en cines, no se pasará por la televisión y no se estudiará en los colegios porque después de todo:

  • Cultura: *Grita un espontáneo* “Si llamáis a esto cultura, no es de extrañar que el sistema educativo sea un desastre”.
Filmin

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