ArteKino Festival 2022

Desde el 1 de diciembre, como todos los años desde 2016, en la página web de Arte, el canal cultural de televisión franco-alemán que está detrás de muchos de los títulos importantes del cine europeo contemporáneo, se desarrolla el ArteKino Festival. Este modesto festival —una selección de 12 obras de jóvenes realizadores europeos con el único premio otorgado por votación popular; este año en su versión española, la que cubrimos en este artículo, consta solamente de 9 títulos, a diferencia de su versión internacional donde participan dos títulos españoles (Destello Bravío y El Planeta) y la ganadora de la penúltima edición del Festival de San Sebastián, Blue Moon— surge con la idea de dar a conocer nuevos nombres de cineastas europeos, rescatando películas que pasaron desapercibidas y proyectándolas gratuitamente en su web y canal de Youtube a lo largo del mes de diciembre.

Animografo, o cómo nací en una caja de zapatos (Jonas Bak) Alemania, 2021

Poco hay que decir de este documental más allá de su incalculable interés para aquellos a los que les guste la Historia de la animación y/o la Historia de la televisión. Concebido como un documental en formato, duración y forma, tuvo su estreno en el Festival de animación de Annecy. En él se cuenta la historia del «animografo», invento desconocido de Jean Dejoux que avanzó, en los años 60, analógicamente algunos de los beneficios de la animación computerizada, que terminó por dejarlo obsoleto, y que llamó la atención, entre otros, de Chuck Jones, Norman McLaren o Ásterix. Como decía, su principal valor es arqueológico: la recuperación y la reintroducción en el la esfera pública de una etapa oscura de la animación. Este documental recoge la peculiar historia de este aparato, donde las imágenes de archivo, las restauraciones de las animaciones y las entrevistas se mezclan para dar forma a una particular hagiografía, la de un dibujante que revolucionó la animación desde un caja de zapatos. Jorge Sánchez.

AAA Production

Colors of Tobi (Alexa Bakony) Hungría, 2021

Tobi es un chico trans en búsqueda de su propia identidad. Su familia le apoya incondicionalmente a pesar del choque inicial. Mientras Tobi trata de encontrarse a sí mismo, su madre Eva tiene que aceptar perder una hija que nunca fue tal. Los colores de Tobi son su bandera y pertenencia al colectivo LGTBQ y su pelo teñido que va cambiando de color al tiempo que él mismo va fluyendo. Bajo una narrativa fragmentada, la cinta en ocasiones guarda más apariencia de ficción que de documental, por la ausencia de ruptura con la cuarta pared o la disposición de los personajes en cuadro, a pesar de que conserva una cámara inestable propia de la estética documental. La cinta incide en las emociones de madre e hijo, así como en las diferencias generacionales de su pensamiento, ella más tradicional con una mente binaria y él en un proceso de deconstrucción del género. Aunque a Eva a veces se le escapa el dead name de Tobi, la cámara cercana no muestra solo el dolor del joven y la impotencia de su madre, también refleja infinita confianza, cariño y gratitud. María Valdizán Cuende

British Film Institute

Heavy Metal Dancers (Gretta-Garoliina Sammalniemi) Alemania, 2018

Algo pasa en Finlandia que comienza a traspasar sus fronteras con muy buenos documentales. Tras el estupendo Karaoke Paradise de Einari Paakkanen donde convivimos con la  pasión finlandesa por los karaokes, ahora recibimos una nueva aproximación al psique humano de la mano de Gretta-Garoliina Sammalniemi. La barra pole dance, o también llamada la barra striper, se convierte en deporte extrayendo su marcado carácter sexual. Esa barra se convertirá en la reconciliación de los protagonistas con sus cuerpos, con sus vidas e incluso con su propio pasado. Cada uno de sus entrañables personajes buscarán su propio Bob Fosse en ese escenario donde encontrarán el perfecto antídoto contra la soledad compartiendo su pasión con las demás. La autenticidad de Heavy Metal Dancers de Gretta-Garoliina Sammalniemi sobre los bailarines finlandeses hace que las historias con las que nos encontramos sean universales y que la identificación con sus protagonistas, según vayamos descubriendo sus historias, sea inmediata. Un film realizado desde la pasión de sus protagonistas que nos abren sus almas desde el documental participativo, donde la cámara será una acompañante más de esta historia de superación humana. Carlos Garries.

Arte.tv Culture

Hyperland (Mario Sixtus) Alemania, 2021

Mientras escribo estas palabras un nuevo caso de sexting está saliendo en portada de todos los informativos nacionales. Una sobredosis de información sin filtrar, el fin de un compromiso mutuo, las relaciones interpersonales fugaces surgen en esta noticia y empapan el sustrato de la película del alemán Mario Sixtus, características no muy lejanas a las que ya apuntaba el gran Bauman definiendo la configuración de esta sociedad líquida en la que ya estamos inmersos.

Hyperland es un thriller distópico, donde la reputación de cada ser humano es medible y visible. El llamado «contador del karma» define la percepción y la imagen pública de las personas, para bien o para mal. Cada persona se encuentra asumiendo riesgos y angustias existenciales que la nueva libertad comporta. Cee lo descubrirá muy a su pesar, al ser víctima de una agresión sexual viralizada en Internet. La joven diseñadora deberá luchar para no ser marginada por la sociedad. Posiblemente la constatación de la Gran Renuncia de esta nueva sociedad en busca flexible y desvinculada emocionalmente que nos hace provoca un estado de incertidumbre permanente, creando unas identidades totalmente manipulables, efímeras y superficiales con la que este nuevo sistema de consumo nos atrapa, explota y deprime. Y quizás el film de Mario Sixtus nos lleve hacia un tipo de cine líquido donde los grandes aciertos visuales nos acercan más a esa vacuidad de contenido que no llega a explotar todo su potencial cinematográfico innovador, transportándonos por momentos hacia una trama de thriller distópico más convencional y sin llegar a ese último paso que seguramente demandaba el film. Carlos Garries.

Mario Sixtus

I giganti (Bonifacio Angius) Italia, 2021

El test de Bechdel es un método para evaluar la brecha de género que, lejos de ser científico, siempre tuvo un carácter ilustrativo. En su día, sirvió para ver las diferencias entre hombres y mujeres, más a nivel industrial, pero también estético. Este test se podría redifinir en estos últimos años, cuando el feminismo se ha convertido en obligación pública y una serie de directores, guionistas y productores han comenzado a reevaluarse. Esto ha dado a obras feministas, pero que, lejos de favorecer la reducción de la brecha de género, la conservan. Y, si bien estas narrativas son necesarias, no deja de ser curioso el poco papel que tienen las mujeres en esos relatos, cuando es pasivo o de víctima directamente. Ese es el caso de I Giganti.

La premisa es sencilla: un grupo de amigos se reúne para beber y drogarse. En principio, la película se plantea como una crítica a la masculinidad tóxica, con particular atención en las nuevas generaciones que perpetúan los valores de sus padres y los radicalizan como reacción a los movimientos sociales progresistas. Pero el resultado es un crítica que bien podría estar en una obra del siglo pasado y, pese al humor y al intento de sátira, termina resultando vacía por la propia masculinidad que exuda la película. Por último, como aspecto indudablemente positivo, está la puesta en escena de Bonifacio Angius, que dirige, escribe, fotografía, monta y protagoniza la cinta, que, a través de una paleta de tonos ocres que auguran la decadencia de la masculinidad. A ver si es verdad. María Valdizán Cuende.

Il Monello Film

Líneas torcidas (Rita Nunes) Portugal, 2019

Las nuevas ficciones sobre internet buscan explorar las desviaciones y variaciones que presentan los temas de siempre. En al caso de Líneas torcidas de Rita Nunes, tenemos a Romeo y Julieta, el amor prohibido. Ella hoy es una joven artista y él un intelectual desencantado con la actualidad. Sus conversaciones son a través de los mensajes privados de Twitter, con unas réplicas y contrarréplicas perfectas que se asemejan a un duelo de espadas contemporáneo. Sin embargo, es reflexión sobre las relaciones en la modernidad no profundiza más allá de los cambios en las formas de comunicación y los comentarios pseudointelectuales que esconden más cinismo que inteligencia. El gran «inconveniente» (si es que de verdad eso es algo negativo) de la ópera prima de la realizadora portugesa es que es un trabajo de escuela venido a más, tanto a nivel de escritura, que se siente desequilibrada, como de puesta en escena, que resulta muy pobre. Y eso, en un mundo tan abocado al presente y a las experiencias fuertes, como bien sabe Rita Nunes, es como si no existiese, como si estas líneas, por torcidas que resultasen, nunca se hubiesen dibujado. Jorge Sánchez

Leopardo Filmes

Sanremo (Miroslav Mandic) Eslovenia, Italia, Suiza, 2020

Bruno trata de escaparse en búsqueda de un perro que sacrificó hace años. Duša hace un collage de cascadas y se de una ducha en los aspersores del jardín. Ambos hablan con el otro como si se conocieran de nuevo cada día en un residencia fría y gris. Sanremo narra la historia de dos ancianos que se enamoran cada día sin recordar el anterior, construido a partir de viñetas de su vida en la residencia, casi a modo de collage. El director narra con delicadeza y ritmo pausado la demencia senil de los dos ancianos, con una cuidadosa puesta en escena donde la naturaleza ocupa un lugar fundamental. La hermosura de los bosques y los paisajes los hace parecer un lugar de meditación y ensimismamiento, donde Bruno consigue conectar consigo mismo. En las salidas del anciano fuera de la residencia, Bruno camina a través de la bruma, la misma que encuentra en su cabeza y se pierde en un bosque cuyos árboles se desploman como sus recuerdos. Sin embargo, la música conserva parte de su pasado, como gran motor de la memoria que es. María Valdizán Cuende.

Arte.tv Culture

Summer survivor (Marija Kavtaradze) Lituania, 2018

En estos días donde se banaliza todo tipo de terminología llevándola hacia un tipo de manipulación verbal moderna, encontrarte con una obra como Summer Survivor de la lituana Marija Kavtardze te reconcilia con la sociedad de principios sólidos en la que todavía  muchos creemos. La terminología de enfermedad mental no se puede tomar tan a la ligera como las redes y medios de comunicación nos están intentando vender, evidentemente existe, pero debe tratarse con el debido respeto que se merece y no como relleno de información del que necesitan los programas de información en sus contenedores. Ese es el respeto que muestra Summer Survivor en toda su honestidad. Marija Kavtardze nos embarca en un viaje catártico que logra desmitificar la locura para llevarla hacia el terreno de la cotidianidad del paciente, tratando la enfermedad de una forma sensible, conmovedora y sobre todo respetuosa con la realidad. 

Una road movie bipolar, donde los sentimientos viajan en el interior del automóvil con la esperanza de vivir en positivo esas batallas mentales invisibles. Un viaje donde Indrie, la joven postgraduada en psicología, con dificultades de comunicación descubrirá,  kilometro a kilometro, que el verdadero tratamiento es el de vivir junto a ellos sus bipolaridad o el de curar las heridas de un intento de suicidio sin intentar entender, sino acompañar en la enfermedad. tras  la determinación por vivir lejos de sus enfermedades de sus acompañantes. Una película honesta e intimista, donde el mayor de los traumas es la esperanza de vivir la vida con plena normalidad. Carlos Garries.

Arte.tv Culture

Working Class Heroes (Milos Pusic) Serbia, 2022

Siendo homónima de la canción de John Lennon, Working Class Heroes (1971). Esta película nos habla de la lucha de la clase obrera por un trabajo digno, unos derechos que les protejan y unas mínimas condiciones de trabajo. Tema (recurrente y a la vez necesario para la concienciación ciudadana) que ha sido presentando desde los primeros pasos del cine, La huelga (1925) o El acorazado Potemkin (1925) de S.Eisenstein, pasando por el gran hermano, 1984 de Michael Radford basado en la novela con el mismo nombre de George Orwell, hasta la famosa V de Vendetta (2005) de James McTeigue. Protestas que se han visto reflejadas a través de varios géneros cinematográficos. En este caso, Milos Punic contextualiza entre el drama y el suspense con toques de comedia ácida, a una peculiar sociedad serbia. Los héroes serán un variopinto grupo de hombres obreros que empujados por un valiente líder luchan por lo que les corresponde, en contra de unos jefes corruptos y estafadores que guiados por la avaricia y el ansia de poder son capaces de cualquier cosa.

Cámara en mano y con una imagen “de guerrilla”. Un color poco trabajado acompañado de un movimiento de cámara rápido, elementos que le dan un aspecto de documental improvisado. Situando la trama en un escenario que le va a la historia como anillo al dedo: el esqueleto de hormigón de la obra abandonada de un edificio, donde se sitúa a los protagonistas de esta producción. Todos estos ingredientes envuelven este film en un ambiente apagado, oscuro y lúgubre. Un inesperado y punk desenlace que deja un buen sabor de boca, sirve para cerrar con –al igual que el final la canción que mencionábamos al inicio– una llamada a la acción: “si quieres ser un héroe, bien simplemente sígueme”. Judith Pérez

Berlinale

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