Malnazidos

Ficha técnica:

Título original:

Malnazidos

Director: Javier Ruiz

Caldera, Alberto de Toro

Duración: 101 min

País: España

Idioma: Español

Intérpretes: Miki Esperabé,

Aura Garrido, Luis Callejo,

Álvaro Cervantes, Manel Llunell,

Jesús Carroza, María Botto,

Dafnes Balduz, Sergio Torrico,

Manuel Morón

Sony Pictures España

Sinopsis:  Durante la Guerra Civil Española, meses de sangrientos combates han dejado tras de sí miles de muertos en las trincheras. Jan Lozano, capitán de la quinta brigada del bando nacional, cae prisionero junto a un joven soldado cuando los rodea en el bosque un grupo de republicanos. La única posibilidad de escapar a la sentencia de muerte es hacer frente a una misión imposible en campo enemigo. Pero un peligro mayor del esperado obligará a los bandos rivales a unirse contra un nuevo y desconocido adversario. rgo perseguir tus sueños a menudo significa dejar atrás las cosas que amas.

Crítica:

En tierra de nadie. Ahí es donde se sitúa la nueva película de Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro, Malnazidos, que pretende mezclar zombies, nazis y la Guerra Civil española. En un sentido literal, pues es el espacio donde transcurre la acción, en un valle perdido en una región montañosa sin especificar. Pero también en los aspectos más profundos de la cinta. 

Está en tierra de nadie en un nivel político, pues la falta de pretensión de un discurso político, en favor de un divertimento a costa de ambos bandos y de una supuesta vocación humanista. Siendo continuista con el ya caduco marco propio de la Transición de La Vaquilla, parece apostar por un «dos no se pegan si uno no quiere», pero, por desgracia, parecen olvidarse, al contrario que Azcona y Berlanga, de que hubo unos que se levantaron violentamente contra la democracia porque no les gustaba. En un intento de repartir para ambos lados del espectro político, termina siendo equidistante. Además, resulta especialmente irónico con la presencia caricaturizada del oficial alemán, como si los malos existiesen solo fuera de nuestras fronteras. Pero, teniendo en cuenta que pretende reírse de todo ello con una vocación humana de fondo, es algo asumible y, hasta cierto punto, olvidable.

Sin embargo, lo más preocupante es que se encuentra en tierra de nadie en su discurso humanista. La película explícitamente aboga por una unión entre «rojos» y «fachas». Y la forma en que lo hace es brillante: introducir en una guerra a una representación de La Muerte como son los zombies. Se desvela la vacuidad de las ideas políticas, de las diferencias y del resto de constructos sociales que ordenan nuestras vidas frente la humanidad de la muerte. Que en una guerra los instintos de supervivencia vengan ante los zombies deja patente la estupidez y el lavado de cerebros que tienen lugar durante los períodos bélicos: salvo excepciones, los combatientes son personas que no quieren combatir, pero que se ven arrastradas a ello. Esta misma idea de idiotez generalizada se reitera, ahora en clave cómica, cuando dos personajes de cada bando, a punto de morir, dicen: «¡Por España! Espera, un momento, ¿por la tuya o por la mía?».

Sin embargo, esa vocación humanista  es exageradamente ingenua, pues busca mantener espíritu cercano a las proclamas hippies «No a la Guerra», no solo en el contexto de la Guerra Civil, sino de una película de zombies. Un fondo que  entra en contradicción con su forma, donde la violencia resulta el principal plato para el divertimento. Pero, además, ese discurso se ve (auto)saboteado en la última escena, donde todo lo construido a lo largo del metraje previo explota por los aires y lo único que queda es una chulesca exaltación de la estupidez humana.

Y, tristemente, está también en tierra de nadie a nivel formal. Partiendo de una premisa muy pulp, como es la mezcla entre zombies, nazis y la Guerra Civil, luego se despliega como un cine de aventuras más serio, cercano al Steven Spielberg de Indiana Jones o al cine de acción de Robert Aldrich o Walter Hill. La serie B se queda en el homenaje y en el punto de partida. Dejando de lado -aunque sea difícil de obviar- que se trata de una producción de Telecinco distribuida por Sony Pictures España y del estreno en mayor número de salas de ese fin de semana, su construcción de la tensión y desarrollar la trama, sus fantásticas imágenes y su puesta en escena espectacular e, incluso, sus formas humorísticas quedan muy lejos de ese pulp que rememoran.

No obstante, pese a todos los peros que se le puedan poner, es intachable que se trata de una obra divertida y entretenida. El humor, que sin desdeñar el físico, tiende a ser verbal -en diálogos con inspiraciones en Berlanga y en Billy Wilder- y sirve como contrapunto a la tensión propia de una película de zombies o de una bélica, en gran parte gracias a una gran construcción de personajes -y a los grandes intérpretes que les da vida- que saben cuándo ser caricaturas y cuándo acceder a las zonas más humanas en busca de relieve y emotividad. Ahora bien, su principal valor radica en un nivel industrial: es muy positivo para el panorama cinematográfico español que una película como esta -de zombies, una sátira de la Guerra Civil, con una premisa de serie B- tenga cabida.

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