La jefa

Ficha técnica:

Título original: La jefa

Director: Fran Torres

Duración: 109 min

País: España

Idioma: Español

Intérpretes: Aitana Sánchez-Gijón,

Cumelen Sanz, Pedro Casablanc,

Younes Bachir, María Fernández Prat,

Vanesa Rasero, Alex Pastrana.

Filmax

Sinopsis: Sofía, una joven ambiciosa que trabaja en una multinacional de moda se queda embarazada sin haberlo planeado. Sin familia en España y con dudas sobre el futuro de su maternidad, Sofía parece abocada a volver a su país y abandonar la prometedora carrera profesional por la que tanto ha luchado. Sin embargo, su jefa, una mujer hecha a sí misma a la que Sofía admira por encima de todo le hace una inusual proposición: Darle el hijo en adopción a ella y a cambio poder continuar con su promoción dentro de la empresa. Sofía acepta la oferta sin saber que no todo es como su jefa le ha contado…

Crítica

El dinero y el poder no lo pueden comprar ni controlar todo. Jugar a ser Dios no siempre sale bien. Compatibilizar el crecimiento en el ámbito profesional y formar una familia no es una opción. Y una pregunta «¿trabajo o vida?«. Sobre todo esto es reflexiona el primer largometraje de Fran Torres, sustentado por las dos grandes interpretaciones principales: Aitana Sánchez Gijón y Cumelen Sanz inundan la pantalla en multitud de significativos planos two shot, haciendo visible el coprotagonismo como punto destacado del largometraje. Dos mujeres fuertes, independientes, pero con sus propios intereses, que desde el inicio juegan con una interesante doble moral, que será la que marque sus decisiones a lo largo del film.

Beatriz, el personaje de Aitana Sánchez Gijón, es una perfecta mezcla entre Miranda Priestly (El diablo viste de Prada, 2006) y Julio Blanco, el personaje de Javier Bardem en El buen patrón (2021). Una mujer empoderada, independiente, con fama, estilo y poder. Pero ese éxito solo esconde su insatisfacción y el deseo de ser madre. Dejándose llevar por el instinto de superioridad y viendo ante sus ojos una gran oportunidad no duda en persuadir a su reciente pupila ofreciéndola una oferta que no podrá rechazar. Sofía, una joven con muchas ganas de trabajar y de demostrar todo lo que vale, pero sin muchos recursos, se muestra dulce e inocente en su lado más devoto. Pero no está dispuesta a abandonar su carrera, ni su vida por un embarazo y para ello, engaña a su pareja y se deja engatusar por la amabilidad de su jefa, que pasará a cuidarla y protegerla como si de su propia madre se tratase.

Ninguna de las dos piensa en las posibles consecuencias del trato y comienzan un largo camino juntas en que el todo aparenta ir bien y satisfacer a ambas partes. Debido a la delicadeza del tema tratado, la gestación subrogada, existe una continua atmósfera tensa, más sutil en el comienzo de la película, pero presente en casi todas las escenas en las que aparecen ambas, lo que hace que la relación entre las protagonistas sea ambigua y genere cierta incomodidad.

A la película le cuesta entrar en materia con una primera mitad tan misteriosa como lenta que sirve para dejar ver ciertos rasgos de la personalidad de ambas mujeres. Una destacable escena simbólica hacia la mitad de la película en la que aparece una mariposa negra que presagia el futuro –en las creencias mesoamericanas son asociadas con la muerte y el mal agüero– marca un punto de inflexión. El aparente remanso de paz se convierte en un campo de batalla y la desconfianza se vuelve la protagonista de la pantalla, comenzando una guerra en la que ambas sacan su lado más oscuro. Con el chantaje emocional como gran arma –“Esto lo hacemos por las dos”– Beatriz se cree capaz de conseguir todo lo que quiere, ejerciendo así un abuso de poder sobre Sofía que hace que comience a sentirse más que protegida, secuestrada. Pero no será hasta la última parte cuando la película comenzará a tomar cierto ritmo para desembocar de forma precipitada. Siguiendo con el hilo de la película se echa de menos un final con más engaños y más juegos psíquicos y menos físico. Aunque desde el inicio se viene percibiendo gran carga de violencia psicológica, no es hasta un final que se deja llevar por adrenalina, cuando la violencia un poco forzada, se vuelve física y explícita.

Puede que la ópera prima de Fran Torres no sea una obra maestra, pero, sin duda, es un buen comienzo: correcta a nivel técnico, con una cuidada puesta en escena que acompaña al espectador contagiándole de esa soledad tanto interior como exterior de los personajes, de esa preocupación y sensación continua de que algo no va bien; y, sin duda, contiene una gran dirección de actores. Pero, sobre todo, es arriesgada, teniendo en cuenta que le será difícil escapar de las comparaciones con el último largometraje de Manuel Martín Cuenca, La hija (2021).

Filmax

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