Drive My Car

Ficha Técnica:

Título original:

ライブ・マイ・カー

Doraibu mai kâ

Directora: Ryusuke

Hamaguchi

Duración: 179 min

País: Japón

Idioma: Japonés, inglés,

alemán, mandarín,

lengua de signos coreana

Intérpretes: Hidetoshi

Nishijima, Masaki Okada,

Toko Miura, Reika Kirishima,

Park Yurim, Jin Daeyeon

Elastica Films – Filmin

Sinopsis: Yusuke Kafuku, actor y director de teatro, aún incapaz de lidiar con su pasado, acepta dirigir Tío Vania en un festival de teatro en Hiroshima. Allí conoce a Misaki, una joven introvertida que será su chófer. En sus idas y venidas comienzan a surgir las confesiones y a desvelarse los secretos de sus misteriosas vidas.

Crítica:

Tras la fantástica recepción de La Ruleta de la Fortuna y la Fantasía en la Berlinale, donde logró el Gran Premio del Jurado, Ryusuke Hamaguchi fue capaz de superar todas las expectativas con Drive My Car, su segunda cinta en alzar vuelo en los grandes festivales de cine en 2021. Estrenada en el Festival de Cannes, en su ansiada primera edición post-pandemia, fue galardonada por el jurado presidido por Spike Lee con el Premio de Mejor Guión, así como fue reconocida como la Mejor Película del festival por la Federación Internacional de Críticos Cinematográficos y por el Jurado Ecuménico. Lo que siguió al éxito en Cannes fue una brillante trayectoria en EEUU, donde se convirtió en la primera cinta extranjera a ganar Mejor Película en tres de las cuatro principales asociaciones de críticos del país (Los Angeles, New York y National Society of Film Critics) y fue reconocida como Mejor Película de Habla No Inglesa por los Globos de Oro y en las nominaciones a los BAFTA, donde también opta a Mejor Guión Adaptado y Mejor Dirección. Salvo sorpresas, debería estar nominada, al menos, a Mejor Película de Habla No Inglesa en los Oscars.

Basada en un cuento del escritor japonés Haruki Murakami, la narrativa sigue al actor teatral Yusuke Kafuku y la relación con su esposa Oto, una guionista de dramas televisivos. Hamaguchi dedica un buen tiempo construyendo esta relación, dando atención a la manera peculiar en que la pareja realiza las acciones más cotidianas. A la luz tenue del amanecer, Oto cuenta a su marido el argumento de su próximo guión mientras hacen el amor; es la única manera para que las ideas florezcan en su mente. Al día siguiente Yusuke vuelve a contarle la historia de la noche anterior mientras conduce su llamativo Saab 900 rojo para dejarla en la oficina. En otro momento, Oto graba diálogos para que su marido repase el texto conduciendo el coche por el trayecto hasta el teatro. Así, en los tres cuartos de hora iniciales, se describe y establece la relación de la pareja como una colaboración creativa mutua en su esencia. En este proceso se anuda el acto de narrar, de crear la ficción, a los placeres más sencillos de la vida; en efecto, la narración es la manera con la cual uno puede materializar la experiencia del misterio que existe en lo más cotidiano de la vida.

La película es, sin duda, un drama de combustión lenta, pero no se trata de utilizar el término de forma negativa, sino de situar la película como uno de los mejores ejemplos del buen uso de este ritmo o estilo de narración. El cuidado desprendido por Hamaguchi hace sentir que la inclusión de la más pequeña acción no es gratuita o superflua, en la medida que el énfasis en la relación del protagonista con la esposa opera para que su ausencia en las otras dos horas de película sea lo más potente posible. El espectador es conducido por la actuación de Hidetoshi Nishijima, tan ignorantes como él respecto a lo que le deparan las curvas de la carretera de la vida. Así después de los créditos de apertura encontramos a un hombre marcado por la pérdida de la mujer, que intenta a toda costa mantener el control de su vida conduciendo su mismo coche rojo.

En cierta medida, Hamaguchi aquí retoma el tema explorado en La Ruleta de la Fortuna y la Fantasía, la vida es casualidad y su belleza no reside en el control que podamos tener sobre ella. De hecho, Yusuke pierde la autonomía de conducir su propio coche al ser obligado por la compañía teatral, que le ha contratado como director, a aceptar que conduzca una hábil chófer de 23 años, Watari. Su única condición es que ella lo lleve por un trayecto que le permita repasar completamente sus líneas de diálogo con la cinta grabada por Oto. Este encuentro saca al protagonista de su zona de confort y obliga a ambos a enfrentarse poco a poco a las pérdidas que sufrieron en el pasado. Esta dinámica empática es manejada con maestría por el director, de manera que el silencio tiene tanta importancia como el diálogo, con un ritmo tan bien pensado que siempre nos deja a la expectativa de cuándo volverán los dos a encontrarse y qué sorpresas nos proporcionará cada encuentro.

La trama de la producción de la pieza teatral puede parecer una digresión que alarga la duración de la película, pero nos proporciona encuentros bellísimos, escenas con mucho pathos y es esencial en el desarrollo del tema. Yusuke reúne actores de todos los cantos de Asia para que interpreten los diálogos de la pieza «Tio Vania» de Chejov, cada uno en su propria lengua. Este método puede parecer peculiar y generar extrañeza al principio, pero al poco consigue un efecto sorprendentemente sencillo y natural. La casualidad de la vida se va mezclando con la casualidad de la ficción, de manera que hay una defensa de la vida como acto de ficción. La clave del éxito de Drive My Car está en el perfecto equilibrio entre la premeditación y la casualidad, borrando las fronteras entre ambas cuando realidad y ficción se encuentran.

Elastica Films – Filmin

Un comentario en “Drive My Car

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s