Las mejores películas españolas de 2023

Con el 2023 ya a nuestras espaldas y los Goya celebrándose en Valladolid en febrero toca mirar atrás para ver cómo ha sido la añada nacional; una mirada, como siempre, influenciada por aquello que hemos podido visionar. Es inevitable que se queden títulos fuera (continuamos con nuestros programas de sesiones dobles para ampliar el número de recomendaciones) y, por ello, es inevitable que estas listas estén a merced de las corrientes industriales, ya sean las críticas o las del capital. No se diferencia mucho de otras selecciones (Erice, Bayona, Itsaso Arana, Upon entry…), pero con suerte haya algún título incluido imprevisto, que dé la sorpresa. Quizá también sorprenda la ausencia de la gran nominada a los Premios Goya, 20000 especies de abejas, pero, a decir verdad, este año, para nosotros, no ha pertenecido al Nuevo Cine Español Clásico, sino a su manierismo. Creatura, O Corno, Las chicas están bien o La imatge permanent estiran y enrarecen nuevo movimiento localizado entre las siguientes coordenadas: directoras (¿burguesas?), el naturalismo, periferias sociales (particularmente el mundo rural) e identidad. Ahora, la antropología, el folclore, los cuerpos o una forma fílmica que huye del realismo (o buscando otro) revelándose a sí misma expanden esas coordenadas, al tiempo que las cuestionan.

En este 2023 no hemos evitado la dictadura de las óperas primas y los nombres consolidados. El número de primeras películas, en comparación con el de segundas obras, es desbordante, revelador de un sistema en crisis —no olvidemos que este año las nominaciones a mejor dirección novel tampoco bajan de la media de 40— que solo está buscando un mesías regenerador. Una crisis que, por otro lado, sigue explotando las grandes distribuciones de la rivalidad Atresmedia-Mediaset en la comedia familiar y el thriller, ya sea protagonizado por Luis Tosar o no. Las gran sorpresa, que parecen arrojar algo de luz, es el boca-oreja que ha conseguido levantar dos pequeños fenómenos: Te estoy amando locamente y El maestro que prometió el mar. Dos películas de carácter histórico que abordan nuestra memoria reciente y reivindican tres de los pilares de una democracia sana: el amor como insurreción, la diversidad y la educación.

En cuanto a los grandes nombres, el regreso a las salas cinematográficas comerciales de Víctor Erice ha revelado otra crisis: la de la cinefilia. Cerrar los ojos, las declaraciones de su director y la recepción unánimemente feligresa han demostrado lo solidificada y codificada que está la experiencia cinéfila —profesional o amateur— en este país, con una pulsión fetichista por lo aprendido años atrás (¿cuántas películas veremos en los próximos rodadas en 16mm porque «la textura es mejor que en digital»?) y afincada en la retórica victimista y autocomplaciente de la muerte del cine. Mientras, en el otro lado del espectro autoral, los cineastas de vocación más popular (Bayona, Coixet, Trueba) cada vez tienen que poner más elementos extracinematográficos (coloquios, presencia en redes, columnas periodísticas,…) para generar pequeños fenómenos que conecten con su público.

Para terminar, solo subrayar el desapercibido estreno de Samsara de Lois Patiño. Que, pese a las problematizaciones que podamos extender sobre la película, es una de las experiencias cinematográficas de primer calibre, no solo a nivel nacional, sino internacional e histórico. Una obra de carácter abstracto que expande los límites de nuestro cine; un cine por el que, pese a las constantes crisis y otras amarguras, del que podemos estar orgullosos, por su diversidad de géneros, formas y temáticas. Desde Hermana Muerte a Esperando a Dalí, desde El amor de Andrea a Teresa, aquí están nuestras películas españolas favoritas de este 2023.

Menciones honorables: A los libros y a las mujeres canto, Alteritats, Dispararon al pianista, El caso Padilla, El fantástico caso del Golem, El sueño de la sultana, Els Encantats, Esta ambición desmedida, Extraña forma de vida, Inmotep, Kepler Sexto B, La amiga de mi amiga, La imatge permanent, La pecera, Matar Cangrejos, Secaderos, Tin & Tina, Una vida no tan simple.

10. Esperando a Dalí (David Pujol) & Fatum (Juan Galiñanes)

Compartiendo puesto están dos de las opciones más convencionales de este menú nacional que hemos dispuesto. Esperando a Dalí es una amable comedia gastronómica sobre una pareja que sueña con que Dalí se siente a comer en su restaurante de Cadaqués; la poca distribución y el poco ruido mediático hicieron que pasara injustamente desapercibida una de esas películas que te hace salir del cine con una sonrisa en la boca. A su vez, Fatum es una de las dos muestras del thriller nacional protagonizado por Luis Tosar —ya es un subgénero de explotación, ¿no?— y, sin embargo, destaca gracias al dilema moral que Juan Galiñanes y Alberto Marini obligan al espectador a participar. Leer crítica Fatum.

Sesión doble: Te estoy amando locamente & Asedio; como aquella, la gran sorpresa del año se sitúa en los año 70, pero para poner en cuestión el relato sobre la Transición en clave LGTBIQ+. Una comedia, un falso musical, una celebración de lo queer con una grandísima Ana Wagener que bien podría ser la representación del país. A su vez, el otro gran thriller, esta vez sin Luis Tosar, lo firma Miguel Ángel Vivas y es que el director madrileño logra elevar el guion a través de un brío visual incomensurable: sus imágenes están entre las más potentes del año. Leer crítica Asedio.

Alfa Pictures

9. Irati (Paul Urkijo Alijo)

¿Puede ser Paul Urkijo nuestro Robert Eggers? Al menos lo es, en tanto es el único cineasta nacional que parece querer dedicar su filmografía al fantástico histórico. En su primer largometraje, Errementari viajábamos a la brujería del siglo XVIII, mientras que con Irati nos sumergimos en la Alta Edad Media, cuando el cristianismo y las religiones pretéritas aún reñían en el País Vasco. En ese contexto asistimos al viaje iniciático del rey pagano Eneko que deberá recuperar el cuerpo de su padre, junto al tesoro de Carlomagno, en el interior de la montaña sagrada. Sus imágenes y su vocación fantástica hacen de Irati una de las obras a conservar del fantástico español. Leer crítica.

Sesión doble: Que nadie duerma; si en Irati la fantasía baja a tierra, en la nueva entrega del «Millásverso» es la tierra la que viaja a mundos de fantasía cuando una informática es despedida y decide convertirse en taxista para encontrarse con el amor de su vida. Con ecos de Taxi Driver y un final chiflado, Malena Alterio sobresale con una de las interpretaciones del año. Leer crítica.

Filmax

8. Hermana Muerte (Paco Plaza)

La secuela de Verónica no es exactamente lo que nadie esperaba; lo cual es maravilloso. Precuela situada en la Guerra Civil, cuando Hermana Muerte aún era novicia, Paco Plaza invoca el espíritu teológico de Dreyer para construir una historia de fantasmas, de pasados quebrados que necesitan reparación. Con las que quizá sean sus mejores imágenes de su carrera —el uso del blanco cegador y del rojo sangre, las fuerza icónica de cada plano—, se articula un sobre las tensiones entre la pulsión escópica y la fe.

Sesión doble: Samsara; como Hermana Muerte, el espectador tendrá que prescindir de la vista para poder ver más allá. Imprescindible su experiencia en salas. Leer crítica.

Netflix España

7. El amor de Andrea (Manuel Martín Cuenca)

Con una filmografía variada, pero dominada en la última década por el estudio frío y quirúrgico de personajes oscuros, Manuel Martín Cuenca da un giro de 180º a su obra para presentar una obra luminosa, cercana y llena de esperanza. Con una depuración formal como pocas en España —algunos lo han relacionado con Hong Sang-soo—, nos cuenta la vida, que no la historia, de Andrea, una joven gaditana que cuida de sus hermanos cuando su madre trabaja y solo quiere comprender, liberarse, por qué su padre se marchó. Una película amable que no compromete la dureza de la vida, una película que no huye de la complejidad pese a su apariencia modesta. Leer crítica.

Sesión doble: Teresa; en el espectro contrario de forma y fondo está la última película de Paula Ortiz. Partiendo de la obra teatral de Juan Mayorga, la directora zaragozana exprime cualquier recurso expresivo y plástico de la forma cinematográfico para crear un lienzo sobre un diálogo inquisitorial que, en realidad, es un monologo interno de alguien que vive desde la duda.

Filmax

6. Notas sobre un verano (Diego Llorente)

Pese a un presupuesto muy reducido y a una distribución y notoriedad también escuetas, el debut en el largometraje de Diego Llorente es uno de los más impresionantes del año. La habilidad para la escritura cinematográfica a través de los encuadres, de la duración de los planos o del corte eleva el ya de por sí interesante relatos sobre una generación fantasma, la que ahora roza o sobrepasa la treintena, que vive en un limbo entre dos aspiraciones vitales, entre dos deseos, entre Asturias y Madrid. Leer crítica.

Sesión doble: O corno & Matria; las dos películas gallegas del año, vecinas por tanto, son el retrato de las dos generaciones de mujeres anteriores. La Concha de Oro en el Festival de San Sebastián nos traslada a los últimos años del franquismo para hablar sobre el cuerpo de la mujer —fantástica la materialidad y la visceralidad de la primera escena— y las imposiciones que sufre; a su vez, Álvaro Gago y María Vázquez toman nota de los hermanos Dardenne para hacer una pieza de realismo social sobre las proletarias gallegas que, en muchos sentidos, es el contrapunto a Los lunes al sol. Por último, les niñes de 20000 especies de abejas completan el cuadro generacional.

Surtsey Films

5. Robot Dreams (Pablo Berger)

Pablo Berger adapta la novela gráfica de Sara Varon, una sencilla historia sobre la amistad entre un perro y un robot ambientado en el Nueva York de los 80. La joyita de animación del año es un relato universal sobre la vida y las relaciones humanas, que resuena en una actualidad paradójica, profundamente individualista pero marcada por la hiperconexión digital. El montaje alterno entre la realidad de Dog y la de su amigo robot, desvelan la necesidad de conexión humana, y como nosotros, se enfrentan a las inseguridades, los recuerdos y el dolor de la ruptura de una relación. Con el mismo interés por el cine mudo que demostró en Blancanieves, Berger apuesta por la animación en un despliegue de ternura sin necesidad de diálogos. Leer crítica.

Sesión doble: El maestro que prometió el mar; la historia de Antonio Benaiges, maestro de un pueblo de Burgos fusilado el mismo día del inicio de la Guerra Civil y aún desaparecido, nos apremia con violines y lágrimas, gracias a un Enric Auquer que se consolida como uno de los grandes talentos de la industria acutal, a hacer memoria histórica, antes que esta se escurra en la tierra del olvido. Leer crítica.

BTEAM Pictures

=. Cerrar los ojos (Víctor Erice)

El regreso de Víctor Erice a la gran pantalla es uno de los fenómenos de la iglesia cinéfila del año. Con su propia bio(filmo)grafía en las notas al pie de la película, el director de El espíritu de la colmena vuelve a los misterios del cine y de la vida de la mano de Manolo Solo, José Coronado y Ana Torrent para entregar una obra de otro tiempo, acaso sin él, con espíritu tan testamentario como abierto al futuro. En sus casi tres horas de metraje se puede escarbar durante tiempo, pero la escena final y el homenaje a Río Bravo son, ya, Historia del Cine español.

Sesión doble: H; los fantasmas del pasado también asolan a Carlos Pardo Ros, en este caso familiar: un tío suyo murió en los San Fermines de 1969. Ahora, su cámara vaga por la noche pamplonesa captando aquello que pudo haber hecho su tío, sin saberlo, horas antes de su muerte.

Avalon

=. Upon Entry (Alejandro Rojas, Juan Sebastián Vásquez)

La crítica sólo ha tenido buenas palabras para esta ópera prima que ha sido recibida con gran admiración. Un claustrofóbico y asfixiante thriller concebido en un único escenario sombrío y austero que permite al espectador concentrarse en los protagonistas, siendo ellos sobre los que recae el peso de la puesta en escena: Diego (Alberto Ammann) y Elena (Bruna Cusí) se enfrentan a un intenso interrogatorio que jugará con su mente y del que saldrán muy diferentes a como entraron.

Sesión doble: Negu Hurbilak; la otra gran película sobre la espera, sobre cruzar una frontera. En este caso, no son los códigos del thriller de cámara los que aplican, sino los del slow cinema; no es un matrimonio, sino una joven vinculada a la izquierda abertzale; y no son aduanas, sino los Pirineos vascos. Largos planos que congelan el tiempo hasta abstraerlo, silencios y una fotografía en 16 mm para capturar a toda una generación. Y, si queremos cruzar la frontera, Anatomía de una caída de Justine Triet comparte con el debut de Alejandro Rojas y Juan Sebastián Vásquez la capacidad para el despiece de un matrimonio a través de un interrogatorio.

Karma Films

2. Las chicas están bien (Itsaso Arana)

A pesar de las similitudes con el estilo de Jonás Trueba, Arana se alza con voz propia en un debut en la dirección envidiable. Las chicas están bien es un cuento bucólico y acomodado, en apariencia ligero y frívolo, pero que encierra profundas reflexiones sobre el papel de la mujer en la sociedad. También es una película que aboga por la construcción de espacios seguros a través de la experimentación y la búsqueda de la forma sin miedo ni prejuicios pero sobre todo, sin vergüenza ante la opinión ajena. Un grito susurrado entre realidad y ficción que descubre el mundo interior de las actrices/personajes retratadas por Arana, pero en cuyo retrato también se desvela a sí misma. Una gran película ensayo en todas sus formas. Leer crítica.

Sesión doble: Sobre todo de noche; la nueva película del programador Víctor Iriarte comparte con la de Itsaso Arana esa juego autoconsicente con la imagen, esa voluntad lúdica que recuerda a la primera modernidad, pese que, aquí, estamos tratando temas tan serios como el robo de niños y la Transición. Ana Torrent y Lola Dueñas lideran esta película de violencia, atracos y fantasmas. Leer crítica.

Elástica Films / Filmin

1. La sociedad de la nieve (J. A. Bayona)

Con su última película, J. A. Bayona ha sintetizado su largo recorrido como director en una obra mayúscula, altamente inmersiva y que respeta en todo momento la dignidad de las víctimas del accidente de los Andes. Parece que nos encontramos ante la película definitiva que retrata la desgracia que llevó a un grupo de supervivientes de un accidente de avión a sobrevivir en un glaciar de los Andes en las condiciones más extremas durante 70 días, después de aproximaciones anteriores en la pantalla grande como ¡Viven! o Los supervivientes de los Andes. Poderoso ejercicio cinematográfico, en proceso de incubación desde hacía diez años debido a la necesidad de Bayona por contar la historia en castellano y con actores uruguayos y argentinos. Con todo esto, La sociedad de la nieve se convierte en una película con posibilidad de arrasar en los Goya y dar mucho que hablar en los Globos de Oro o incluso los Óscar. Leer Crítica.

Sesión doble: Saben Aquell; la otra gran obra de gran recorrido que ha sabido conjugar un gran presupuesto y una voz autoral sin concesiones es la nueva película de David Trueba sobre Eugenio y Conchita: levantan la película, la capacidad de aunar comedia y drama y dos actores, David Verdaguer y Carolina Yuste, en estado de gracia. Algo más pequeña es Un amor de Isabel Coixet, cinta que comparte las mismas problemáticas que la película de Bayona, particularmente las que surgen de su relación con la literatura, en este caso con la novela homónima de Sara Mesa como referencia.

Netflix España

Un comentario en “Las mejores películas españolas de 2023

Deja un comentario