En los márgenes

Ficha técnica:

Título original:

En los márgenes

Director: Juan Diego Botto

Duración: 105 min.

País: España

Idioma: Español

Intérpretes: Penélope Cruz,

Luis Tosar, Adelfa Calvo,

Christian Checa, Aixa

Villagrán, Juan Diego

Botto, Font García, Nur

Levi, María Isabel Díaz,

Javier Perdiguero, Fabrice

Boutique, Irene Bueno Royo

Vértice 360

Sinopsis: La cuenta atrás de tres personajes, con senda historias entrelazadas, que tratan de mantenerse a flote y sobrevivir a 24 horas claves que pueden cambiar el curso de sus vidas. El film explora el efecto que una situación de estrés económico tiene sobre las relaciones personales, y cómo el afecto y la solidaridad pueden ser un motor para salir adelante.

Crítica:

Hay más de 100 desahucios al día. Esta es la premisa con la que Juan Diego Botto comienza su andadura por la dirección de largometrajes, cuyo resultado es un drama social espídico y humano. A fin de recalcar los desahucios no como hechos aislados si no como fenómenos diarios, Botto opta por un relato coral encerrado en 24 horas, presentando las experiencias de un abogado, una mujer trabajadora y una anciana, junto con sus respectivos vínculos cercanos.

La maratón de Rafael (Luis Tosar) comienza al presenciar cómo la policía se lleva a la hija aparentemente desatendida de Badia, una mujer migrante que trabaja todo el día para afrontar los gastos. Dejando en segundo lugar sus propias responsabilidades (como abogado, pero también como padre y marido), Rafael se embarca en las búsqueda de Badia para evitar que los servicios sociales le quiten la custodia de su hija; una búsqueda acompañada de su hijastro al que no llevó a tiempo a una excursión escolar. A su vez, encontramos a Azucena (Penélope Cruz), con un hijo pequeño y amenazada por un desahucio inminente, desesperada por encontrar apoyo y presionar al banco en la concesión de una prórroga del pago de su vivienda. Teodora (Adelfa Calvo) es la tercera pata principal del relato, una anciana que llama sin descanso a un hijo que no contesta, avergonzado de haber arruinado a sus padres por avalarle en el pasado. La historia de Badia, al comienzo, central, termina situándose como símbolo y como excusa del personaje de Tosar para que muestre a su hijastro (trasunto claro del espectador) la realidad de tantas personas que ven vulnerado su derecho a la vivienda. Sin embargo, Penélope Cruz es la verdadera protagonista, no solo por su interpretación, si no porque es el centro de los temas de la cinta, que comienza y acaba con ella.

Debido a su naturaleza coral, la obra de Botto resulta abigarrada, subrayando el caos, la velocidad y las emociones de unas personas que ven su mundo derrumbarse. Entre el drama de realismo social y el thriller, el también actor construye una tensión apoyada por una cámara inestable que recuerda al documental, pero que contrasta con un montaje rápido y precipitado que va saltando a cada personaje. A pesar de su presencia durante todo el metraje, es hacia su desenlace cuando se revelan de forma explícita y desarrollada sus temas más importantes. La vergüenza y la soledad como agravantes de la situación y lugares comunes de las víctimas de la crisis económica, posturas a las que la sociedad les empuja que también son grandes responsables de su condena. El director hispano-argentino incide en la importancia de la denuncia, de alzar la voz, del derecho al pataleo frente a esa imposición de vergüenza y culpa a la que se empuja institucionalmente bajo la sombra del capitalismo. Y, sobre todo, de la necesidad de apoyo y la solidaridad, no tanto desde un punto de vista económico si no emocional, haciendo partícipes de la sociedad también a las personas en riesgo de pobreza en vez de empujarles al aislamiento.

En ocasiones perdiéndose en el detalle y en la gran cantidad de historias abiertas, se crea una cinta cuyo valor estético refleja el caos, el sufrimiento, la urgencia y la lucha por la supervivencia; es decir, su estética es irrelevante frente a su valor de denuncia social. En su intento de didactismo y su carácter panfletario, es donde su guion más flojea, creando algunos diálogos demasiado forzados en vez de apoyarse en las emociones e interpretación de un fantástico reparto. Juan Diego Botto lleva de la mano al espectador de manera un tanto obvia, usando al personaje de Raúl como puente y cuya evolución se supone reflejo de la experiencia del público a través de la película. Un arma de doble filo que puede ser tan útil como tramposa, cayendo no pocas veces en escenas que rozan, si no se zambullen, en el chantaje emocional.

El resultado es una obra que, por urgente, está muy arraigada en el presente, con los problemas y virtudes que eso conlleva. Orgullosa de ese carácter panfletario, encuentra su mayor virtud en la voluntad reivindicativa de una realidad obviada. Y es una lástima. Pues esta película se quedará, como tantas otras, simplemente como una denuncia bienintencionada, pero que no logrará el movimiento social y participativo al que invita.

Vértice 360

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