La maniobra de la tortuga

Ficha técnica:

Título original:

La maniobra de la tortuga

Director: Juan Miguel del Castillo

Duración: 103 min

País: España

Idioma: Español

Intérpretes: Natalia de Molina,

Fred Tatien, Mona Martínez,

Ignacio Mateo, Gerardo de Pablos,

Luis VaIdes, Miguel Diosdado,

Dariam Coco, Carlos Manuel Díaz

A Contracorriente Films

Sinopsis: El inspector Manuel Bianquetti se ve forzado a aceptar un traslado a la comisaría de Cádiz. Su tranquilidad inicial se verá rota por el hallazgo del cadáver de una joven que le recordará un pasado que le atormenta. Pese a la oposición de sus superiores, Bianquetti emprenderá una cruzada solitaria para atrapar al culpable, siguiendo unas evidencias que podrían ser fruto de su imaginación. Su vecina, una frágil enfermera acosada por su expareja, parece ser la única persona que está de su lado.

Crítica

El cine negro en España ha tenido grandes referentes en los últimos años recuperando parte del esplendor que hubo en esa pequeña edad dorada para el género que fueron los años 50 y 60. En particular, No habrá paz para los malvados y La isla mínima han demostrado el potencial que tiene la aplicación de los códigos al paisaje cultural español, la primera en un ambiente más urbanita, mientras que la segunda en uno más rural. La Maniobra de la Tortuga recoge la estela que dejó la película de Alberto Rodríguez, pese a no salir de la ciudad de Cádiz.

La segunda obra de Juan Manuel del Castillo es una obra dubitativa, que no tiene claro qué quiere ser, si una película de género puro o una con una (escueta) tesis sobre la violencia de género. En ella, hay dos películas que no terminan de fusionarse de forma orgánica y ello queda patente en que las tramas de «El Francés» y de Cristina apenas se relacionan entre sí. Solo hay dos nodos a través de los cuales entran en contacto: por un lado, ella es una víctima y él un policía desencantado con el trato de las instituciones a los casos de violencia de género, en otras palabras, ella es el presente de las víctimas y él, el futuro; y, por otro lado, son vecinos, permitiéndoles mantener un atisbo de relación padre-hija.

El punto de partida es extraordinario. El sentimiento de desesperanza e injusticia que se genera cuando las instituciones no funcionan como deberían; en este caso, cuando no son capaces de proteger a las mujeres que sufren violencia de género. El caldo de cultivo perfecto para la implementación de los códigos cínicos del cine negro, mostrando un mundo gris, alejado del optimismo ilustrado, donde las injusticias se corrigen con injusticias. Y es en el reconocimiento de esa realidad y en el relato que se hace de ello —un idea que, a diferencia del resto, no está tan subrayada, una actitud que en lo personal no molesta, pero que sí denota la inseguridad del cineasta— donde se encuentran las pocas virtudes de La Maniobra de la Tortuga respecto a su tesis feminista. Destellos que no compensan el hecho que el personaje de Natalia de Molina está construido para sufrir y recibir violencia, mientras el hombre es el salvador (representación final de la piedad incluida).

Quitando el hecho de que estamos, otra vez, ante un relato paternalista, el personaje de «El Francés» es lo mejor de la película. Un hombre de pasado turbulento, violento, parco en palabras e irredimible, que destaca por la presencia física de Fred Tatien en pantalla. Sigue la tradición del antihéroe clásico que, pese a sus formas violentas, esconde un gran corazón. Y funciona porque el arquetipo al que se advoca es poderoso, pero también por la forma en que Fred Tatien moldea su interpretación. Náufrago existencial, es el descenso a los infiernos del policía aquello que hace avanzar una película que va de menos a más. Destaca también la realización de Juan Miguel del Castillo y Gina Ferrer, directora de fotografía, tanto en su momentos más exhibicionistas (el plano secuencia de la pelea en el bar, el uso de la snorricam) como en sus momentos más secos, donde la parquedad y la frialdad de la puesta en escena se conjuga con la personalidad del personaje protagonista.

La Maniobra de la Tortuga es una triste alegría. Tras su discreta ópera prima de fuerte carácter social, Techo y comida, el director gaditano ofrece una propuesta de género que, pese a sus resultados irregulares, tiene síntomas positivos. La tradición de cine negro española sigue siendo muy poderosa, incluso cuando tropieza, y Juan Miguel del Castillo demuestra que todavía hay pantanos sin explorar.

A Contracorriente Films

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